×
Gerardo Aguado
Gerardo Aguado
ver +
Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila. @GerardoAguado

" Comentar Imprimir
25 Mayo 2019 03:55:00
El preocupante PND de AMLO
El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 del actual Gobierno ha sido publicado, y ha generado dudas, decepción y preocupación por sus contenidos, pero en especial por la ausencia de contenidos.

Entre otras cosas, destaca por la falta de proyecciones en cifras y calendario de metas para medir su avance y logros.

Su pronóstico de crecimiento no corresponde con el crecimiento que ha observado el país en sus primeros cinco meses de gobierno, que nos tienen a la puerta de eventuales problemas económicos serios en caso de no corregir el rumbo de su política económica en breve plazo.

En ninguna parte menciona la forma en que serán obtenidos los recursos necesarios y las fuentes para cada eje rector y sus programas; pero además nos encontramos con varias inconsistencias, de las cuales resalto algunas. Cabe mencionar que leí y analicé el Plan completo, además de compararlo con el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 del anterior Gobierno.

En el eje Política y Gobierno, sus ideas y planes para recuperar el estado de derecho, pacificar el país y erradicar el consumo de drogas y por ende al narco, son de lectura obligada, y de preocupación aún más obligada, y para evitar incurrir en modificaciones de lo que dice al texto, reproducimos algunas porciones de este eje:

“…Durante décadas, el cumplimiento de las normas legales fue asumido por los gobernantes como optativo y discrecional. Semejante conducta generó un gravísimo daño a las instituciones y a la moral pública, por cuanto generalizó el ejemplo de la ilegalidad en sectores de la población. En el actual Gobierno todos los funcionarios deberán acatar y aplicar el conjunto de leyes vigentes en el país, en la inteligencia de que solo una autoridad respetuosa de la legalidad puede restaurar la confianza en ella por parte de la población.

“Lo anterior significa abstenerse de simulaciones de constitucionalidad como las que practicaron los gobiernos anteriores…”, fin de la cita.

¡Qué extrañas palabras!, viniendo de un Presidente que se ha dedicado a realizar consultas inconstitucionales, a cancelar obras sin seguir los procedimientos de ley, a adjudicar contratos sin licitación, un hombre que pretendió cancelar la reforma educativa con un memorándum.

En cuanto a Seguridad Nacional y Seguridad Pública, el Ejecutivo federal ha emprendido un cambio de paradigma. Entre 2006 y 2018 los gobernantes pretendieron resolver la inseguridad y la violencia delictiva mediante acciones de fuerza militar y policial y el llamado “populismo penal”, consistente en endurecer los castigos a las acciones delictivas. El resultado fue catastrófico y esa estrategia dejó un saldo pavoroso de muertos, desaparecidos, lesionados, una crisis de derechos humanos, una descomposición institucional sin precedentes y un gravísimo daño al tejido social. En el combate a las drogas, la estrategia prohibicionista es ya insostenible, no solo por la violencia que ha generado sino por sus malos resultados en materia de salud pública: en la mayoría de los países en los que ha sido aplicada, esa estrategia no se ha traducido en una reducción del consumo. Peor aún, el modelo prohibicionista criminaliza de manera inevitable a los consumidores y reduce sus probabilidades de reinserción social y rehabilitación.

La “guerra contra las drogas” ha escalado el problema de salud pública que representan las sustancias actualmente prohibidas hasta convertirlo en una crisis de seguridad pública. La alternativa es que el Estado renuncie a la pretensión de combatir las adicciones mediante la prohibición de las sustancias que las generan y se dedique a mantener bajo control las de quienes ya las padecen mediante un seguimiento clínico y el suministro de dosis con prescripción para, en un segundo paso, ofrecerles tratamientos de desintoxicación personalizados y bajo supervisión médica. Pero el Plan Nacional de Desarrollo dice que, “La única posibilidad real de reducir los niveles de consumo de drogas residen en levantar la prohibición de las que actualmente son ilícitas y reorientar los recursos actualmente destinados a combatir su trasiego y aplicarlos en programas –masivos, pero personalizados– de reinserción y desintoxicación. Ello debe procurarse de manera negociada, tanto en la relación bilateral con Estados Unidos como en el ámbito multilateral, en el seno de la ONU…” fin de la cita.

El chiste se cuenta solo. Sin palabras, máxime cuando el Presidente no tiene la menor idea de tiempo, momento y acciones prioritarias, mientras esperamos la implementación y desarrollo de su “brillante” estrategia, el narco avanza por todo el país, regresa a paso acelerado el sistema de plazas a los estados y las batallas sangrientas por dichas plazas aumentan las ejecuciones y los levantones, las desapariciones, y es solo el principio, no queremos imaginar las consecuencias de su cese unilateral de combate al narco, mismo que ya reconoció de manera pública, cuando dijo, “se terminó la guerra con los narcos, estamos en paz”.

Como se demostró en campaña, ni él ni su equipo, ni Olga Sánchez Cordero, pudieron nunca explicar esta parte de la estrategia de paz, ni establecer las bases mínimas. Al contrario, resulta en extremo preocupante, que admite de forma pública que, a su Gobierno, porque es del de él, le resulta imposible derrotar a la delincuencia.

En lo que respecta a la Política Social, por ejemplo, habla del derecho a la educación, pero las menciones en relación a cómo traducirá en realidad este derecho, son más bien escuetas y vagas, carecen de planeación y proyección. El Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, dice, contará con un apoyo bimestral de 800 pesos por familia, para niñas, niños y jóvenes menores de 18 años que estudien en escuelas públicas. A considerar los costos de la vida, transporte, uniformes, calzado, útiles y demás, será un programa de apoyo en extremo limitado, más en un país donde la prioridad principal es tener algo que comer todos los días. En cambio, el programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, para jóvenes que cursan estudios superiores, otorgará una beca de 4 mil 800 pesos bimestrales. Esto es, por debajo de la universidad recibirán 800 pesos. Pero en la universidad 4 mil 800, con lo que se establece una desigualdad de apoyo social difícil de comprender. Habla de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez, sin aclarar la calidad educativa de estas, la certificación de su personal, ni los presupuestos que serán destinados para infraestructura y personal.

En cuanto al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, asegura que garantizará el acceso a servicios médicos para toda la población… en el año 2024, la pregunta obligada es: ¿Y por mientras? ¿Los años 2019, 20, 21, 22..? Tampoco menciona costos, ni proyecciones anuales o grados de avance.

Y así podemos seguir analizando punto por punto el “Plan”, pero nos basta esta pequeña muestra para evidenciar un Plan Nacional de Desarrollo que no parece hecho por profesionales ni conforme a las bases constitucionales y legales preestablecidas. Al leerlo, parece más bien una de sus conferencias mañaneras, a lo largo del texto vemos como echa culpas de todo a los anteriores gobiernos, utiliza la palabra neoliberalismo en cada oportunidad, dice que todo lo anterior fue un fracaso, pero ofrece, como durante su campaña, soluciones milagrosas y bastante fuera de lugar la mayoría.

Nos preocupa de sobremanera que este sea el Plan Nacional de Desarrollo, un documento cargado de buenas intenciones, muchas de ellas de inviabilidad notoria, o fracaso predecible. Que en lugar de ser un documento científico, técnico, estadístico, jurídico, jerarquizado y producto de verdaderas consultas a los sectores sociales y privados, sea una especie de manifiesto político libre.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5