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Juan Latapí
Juan Latapí
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25 Noviembre 2018 03:10:00
El síndrome Doña Florinda
CADA DÍA MÁS GENTE LO padece, gente que viene de familia humilde pero se siente de clase alta, que cree estar por encima de los demás a pesar de vivir en las mismas condiciones, que se queja de su entorno pero no puede salir de ahí, que humilla a quienes le recuerdan sus raíces, que descalifica todo movimiento social y que detesta las políticas sociales para la chusma, y que suele votar por la derecha para así sentirse menos pobre.

SON LA GENTE QUE PADECE EL síndrome de Doña Florinda, que la mueve el odio hacia el diferente y sintiéndose por encima de los demás, que fingen pertenecer a una elite a la que jamás se le permitirá pertenecer y que eso le hace sentirse menos fea, pobre o gente del pueblo.

Y SON PRECISAMENTE ESTAS personas que padecen dicho síndrome las que se lanzan contra los indígenas, los que tienen diferentes preferencias sexuales, los desplazados, los que menos tienen y ahora contra los migrantes. Son esas mismas personas las que opinan sin saber, que creen que por descalificar a los otros son mejores; sí, son esa misma gente que ante la queja de una sola persona hondureña que desprecia los frijoles generaliza a todo el resto de los migrantes, que los discrimina, ridiculiza y ofende, que ve la paja en el ojo ajeno sin notar la viga en el propio.

ES ESA GENTE QUE discrimina la que está llena de prejuicios, estereotipos, que carece de conocimientos y le falta información, que exhibe su ignorancia intentando negar las diferencias, que carece de criterio para cuestionar las estructuras y abusos establecidos por los grupos dominantes, los dueños del poder. Es esa misma gente que condena los abusos contra nuestros paisanos en EUA pero que aquí discrimina a los migrantes centroamericanos y que públicamente dice –como lo declaró esta semana nuestra diputada- que ojalá no lleguen a Monclova.

A LA DISCRIMINACIÓN SE le considera como una conducta socialmente aprendida, que se hereda y reproduce sistemáticamente desde hace siglos, que se ha permitido y perpetuado por indiferencia, ignorancia y conveniencia de algunos sectores sociales con privilegios y que ostentan el mayor poder. No es un tema de algunas personas o grupos, es un problema social que genera desigualdad, restringe y limita el acceso a los derechos y oportunidades, vulnerando invariablemente la dignidad y libertad de las personas.

LA DISCRIMINACIÓN ESTÁ arraigada en las creencias y aprendizajes personales basados en dar un trato diferente, por lo general desfavorable o de desprecio, a determinada persona o grupo, que a veces no nos damos que lo hacemos, pero que en algún momento hemos causado o recibido, en base a cualquier condición o característica que consideramos diferente, de menor valor o que nos resulta inaceptable, tales como la orientación sexual o identidad de género, la edad, condición socioeconómica, la nacionalidad, la religión y el tono de piel, entre otros factores.

ESTA CONDUCTA DISCRIMINATORIA se observa a diario en diferentes conversaciones, en declaraciones de funcionarios, en las redes sociales, así como en el trato cotidiano entre personas y grupos, reproduciéndose así la discriminación y ocasionando que el combatirla sea cada vez más complejo para poder lograr un cambio cultural que la revierta.

EN ESTOS DÍAS LA DISCRIMINACIÓN se ha disparado a raíz de la incursión de la caravana migrante procedente de Centroamérica que huye de sus países en búsqueda una vida menos injusta, y que está ocasionando que el síndrome de Doña Florinda tienda a convertirse en una epidemia entre aquellas personas a quienes les molestan sus semejantes y no quieren que estén mejor que ellas; que les irrita que el otro tenga algo que ellos no tienen, que los desprecian, que les temen, que discriminan y que ya han dicho que no quieren que vengan por aquí.

ES ESE SÍNDROME QUE PADECEN el que les hace rechazar y descalificar todo aquello que les recuerde sus orígenes, es el síndrome de esa señora altanera, despectiva, presumida, prepotente y de mal humor, es el síndrome de Doña Florinda Corcuera y Villalpando viuda de Mátalas Callando, que desprecia con todas su vísceras a la chusma.

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