×
Carlos Loret de Mola
Carlos Loret de Mola
ver +
Carlos Loret de Mola estudio en el ITAM, la carrera de Economía. Estuvo en Acir, en Imer con Rocha, luego en Radio 13, después en W Radio y en Televisa. Nació en Mérida, Yucatán, México. Es licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México(ITAM). Ha sido corresponsal de guerra en Afganistán y Haití. En Indonesia cubrió los desastres que ocasionó el Tsunami. Es autor del libro “ El Negocio . La economía de México atrapada por el narcotráfico” y coautor de “ Bitácora de Guerra”. Su trayectoria profesional ha sido reconocida con el Premio Nacional de Periodismo 2005 y con una Mención Especial en el Premio Nacional de Periodismo 2001; el Premio del Certamen Nacional de Periodismo durante 2002, 2003 y 2004; el Premio de la Asociación Nacional de Locutores en 2002 y 2003, el Primer Premio Parlamentario de Periodismo en 1998, entre varios otros.

" Comentar Imprimir
30 Julio 2020 04:01:00
El truco de Bartlett para esconder nuevos contratos
Escuchar Nota
El presidente López Obrador ha dicho que no quiere fideicomisos en su Gobierno. Que son un nido de corrupción. Mandó cancelar todos para ahorrarse dinero.

Sin embargo, la semana pasada, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció la creación… ¡de un fideicomiso! Le llamó Fideicomiso Maestro de Inversión.

Más allá de que conocemos los privilegios de Manuel Bartlett, director general de la CFE, el asunto esconde un motivo muy preocupante: este fideicomiso va a depender de CFEnergía, que es una empresa filial de Comisión Federal de Electricidad. Esto quiere decir que tiene muchos mayores márgenes de maniobra para evadir las obligaciones de transparencia que cualquier dependencia del Gobierno federal, facilitando, por ejemplo, que no se realicen licitaciones. Por esa vía se pueden “colar” muchos actos de corrupción… y estando Manuel Bartlett al frente, pues ni qué decir.

Quizá sea pertinente recordar que justo para evadir la transparencia plena, en tiempos de la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, la construcción de la polémica Estela de Luz se pagó por medio de una empresa filial de Pemex. Se llamaba III Servicios (triple i, se pronuncia).

A esa empresa este Gobierno solo le cambió el nombre. Le puso PTI Infraestructura. Es la encargada, ni más ni menos, que de repartir los contratos de la refinería de Dos Bocas.

Hasta hace unos días, el director de PTI Infraestructura era Jorge Arganis Díaz Leal. Hoy es el flamante secretario de Comunicaciones y Transportes que entró en relevo de Javier Jiménez Espriú.

Recuerdo que por aquel asunto de la Estela de Luz, el presidente López Obrador hizo un muy justificado escándalo público. Hoy sería un gran opositor a sí mismo, que usa idénticos métodos para evadir la transparencia.

Baste citar que en este Gobierno, que promete ser el gran parteaguas del fin de la corrupción en México, 9 de cada 10 contratos se otorgan por adjudicación directa, lo que abre la puerta, justamente, a actos de corrupción.

La otra gran paraestatal, Pemex, presentó antier resultados. Pero hay un elefante en la sala del que nadie quiere hablar: las deudas con proveedores. Estas deudas no recibidas o que no les permiten a los proveedores facturar a Petróleos Mexicanos son de entre 80 y 100 mil millones de pesos, según me reconocen fuentes con conocimiento del estado de la petrolera mexicana.

¿Qué quiere decir esto? Que si reconocieran tal deuda, el estado de resultados presentado antier en vez de llevar una pérdida de 10 mil millones de dólares, tendría una deuda de hasta 15 mil millones de dólares. De ese tamaño la manipulación de las cifras.

A esto se suma el escándalo de la “depreciación positiva”, una jugada contable tan, pero tan irregular que dejó atónitos a propios y extraños. Es como decir que una computadora, conforme pasa el tiempo, vale más y más dinero. ¡Es justo al revés! Por eso se le llama depreciación.

Bueno, pues Petróleos Mexicanos habla como si fuera una bodega de vinos: lo que se hace viejo, ¡vale más! Luego se quejan de que los trae en la mira el organismo regulador de Estados Unidos, la US Securities and Exchange Commission (SEC). Pues cómo no iba a ser, con tanto cochinero.
Imprimir
COMENTARIOS