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Gerardo Hernández
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31 Agosto 2019 03:54:00
El villano acorralado
La revista Time presentó a Enrique Peña Nieto como el salvador de México, en febrero de 2014. Hoy es el villano, según lo describe el periodista Gerardo Moyano en el bisemanario Espacio 4 (621).

“A medida que se estrecha el cerco en su contra, el expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) pierde aliados. ‘Sí sabía de los desvíos de Petróleos Mexicanos (Pemex)’, dice la defensa del prófugo Emilio Lozoya –el Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos coinciden–. “Se le informó por la línea roja” sobre las irregularidades en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), señalan los abogados de la hoy detenida Rosario Robles.

“Claro que sabía, yo le informé personalmente”, agrega Juan Manuel Portal, extitular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en torno a los desvíos de la Estafa Maestra, nombre de la investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Animal Político sobre el caso.

“Peña Nieto me mandó dinero por cargo de conciencia”, acusa desde prisión el exgobernador veracruzano Javier Duarte, quien se ofreció a entregar pruebas sobre el dinero que desvió del Gobierno de Veracruz para campañas priistas, a condición de que los datos y evidencias que proporcione no sean utilizadas contra sus excolaboradores (Reforma, 20.08.19). (…).

“Todos los presidentes saben lo que sucede”, cierra con broche de oro Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien –irónicamente– es el único que no pugna por meterlo en la cárcel para evitar “un proceso de confrontación”. Bueno, a menos que “el pueblo” lo pida, entonces se haría una –otra– consulta ciudadana para determinar si llevar a juicio a Peña, Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón (Conferencia mañanera 16.08.19).

Sin embargo, mientras AMLO se inclina por un “punto final”, la Fiscalía General de la República (FGR), a cargo de Alejandro Gertz Manero, y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, al mando de Santiago Nieto, avanzan en investigaciones sobre corrupción de alto nivel.

El caso de Rosario Robles, vinculada a proceso y bajo prisión preventiva desde el 13 de agosto por el delito de uso indebido del servicio público –se le acusa de ser responsable “por omisión” del desvío de más de 5 mil millones de pesos en Sedesol y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu)– es emblemático por dos razones:

1) Es la primera vez que se cita a comparecer a un exsecretario de Estado, desde 2002, cuando el expresidente Luis Echeverría, en su carácter de titular de Gobernación en el periodo 1963-1969, declaró por la investigación de la matanza de Tlatelolco (Proceso, 10.08.19).

2) El caso salpica a Peña y al sucesor de Robles en Sedesol, el exsecretario de Hacienda y excandidato presidencial priista, José Antonio Meade.

“Sí le puse en conocimiento al expresidente Enrique Peña Nieto a través de la línea roja. La forma de comunicación era mediante la red federal y en las reuniones de Gabinete”, dijo Robles en la audiencia del 13 de agosto.

Sus abogados presentaron además un documento en el que Robles le informa a Meade sobre las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la dependencia, el cual fue considerado “una joya” de prueba por el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna –cuestionado por ser sobrino de la senadora morenista Dolores Padierna–. En este sentido, el juez pidió a la FGR que investigue la relación de Meade –por ser su sucesor– y la de Peña –su superior– con el caso.
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