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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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02 Febrero 2009 04:51:51
Elecciones y opresión
Vivimos en un entorno de agitación social

I

Dicho en un sentido epiceno, México -es decir, el Estado mexicano, entendido éste como país- hállase en condición coyuntural agitada. Pero esa agitación ocurre en varios planos de realidad.

El pueblo -elemento constitutivo central de un Estado- padece agitación. El poder político, que es otro elemento constitutivo del Estado, también acusa agitación.

Pero la agitación societal es de laya distinta a la del poder político, advirtiéndose origen, conducta y efecto antipodales. En México, pueblo y poder político no se corresponden; son antagónicos.

Ello antójase verismo: por un lado, el pueblo y las vertientes de éste que suelen identificarse como sociedad civil sufren estrujos evidentes; por otro, el poder político en crisis de funcionalidad.

Ello muéstrase con nitidez en ésta fase ritual d e renovación por la vía electoral de personeros de una de las vertientes institucionales del poder político. El rito es crucial para el poder político.

En contraste acusadísimo, ese rito no adviértese tan crucial para el otro elemento constitutivo -el más importante- del Estado, que es el pueblo. Para éste, el frenesí de los políticos es ajeno.

Así parece. Ese frenesí es un espectáculo divertido que movería incluso a irrisión fuere no por el dramatismo pesadísimo de la cotidianez de una existencia social opresiva. Muy opresiva

II

¿Opresiva? ¿Cuál opresión? Esas preguntas le son formuladas a éste escribidor por algunos amigos panistas, priístas y hasta perredistas -la pseudoizquierda mexicana- y uno que otro chalado.

Por supuesto, es la respuesta. Lo único cierto hoy es la opresión, la cual existe y se reproduce en un espectro amplio de modalidades que van desde las más grotescas y burdas hasta las más sutiles.

El mexicano o la mexicana que nace hoy hereda tal endeudamiento que lo convierte en el individuo más endeudado del planeta, cortesía de las aberraciones de un poder político desnaturalizado moralmente.

Más no sólo eso: el poder político del Estado mexicano -un Estado considerado socialmente fallido- propone aumentar el endeudamiento de los mexicanos actuales y los que vendrán.

El Fobaproa, por ejemplo, representa a precios actuales casi tres billones de pesos, suma que los mexicanos están pagando y seguirán pagando sin opción ni atenuantes durante 30 años más.

Y aun más: sólo 4 de cada 100 pesos para rescatar a ahorradores fueron a dar a éstos. Los otros 96 de cada 100 pesos fueron para banqueros, jerarcas de Hacienda y Banco de México y empresarios.

De 1994 a 1996, el total de pobres aumentó en 20 millones. Hoy, esa cifra se ha más que triplicado. En México hay de 60 a 70 millones de pobres; de esos, 20 millones viven en pobreza extrema.
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