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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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02 Julio 2019 04:01:00
Elogios de Trump y aplausos en el Zócalo
Justo en el día que celebraba, con un acto de masas en el Zócalo, el primer aniversario de su triunfo histórico en las urnas, el presidente Andrés Manuel López Obrador recibía, desde Washington, un elogioso “reconocimiento” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los “esfuerzos migratorios que está realizando su Gobierno. Y, como si fuera un premio por su buen comportamiento en la defensa de los intereses estadunidenses, con la detención y retención forzosa de los migrantes indocumentados en la frontera sur, para que no lleguen a territorio norteamericano, además de recibir a sus miles de migrantes deportados en la frontera norte, Trump anunciaba que no habrá más amenazas de aranceles a México “por ahora”.

Pareciera que, en un mismo día y en una fecha que para él era de lo más importante –quién sabe si por casualidad o porque así lo operó el canciller Marcelo Ebrard en sus fugaces encuentros con Trump en Osaka durante el fin de semana– López Obrador logró tener el reconocimiento interno en un acto de masas que confirma no sólo su fortaleza popular, sino también el apoyo de empresarios importantes como Carlos Slim y Emilio Azcárraga, además de lograr también un elogioso reconocimiento del presidente de Estados Unidos, que aunque positivo por el anuncio del retiro momentáneo de las amenazas de aranceles, también deja la sensación de un Gobierno mexicano totalmente sometido a la agenda y los dictados políticos y electorales de la administración Trump.

Un doble logro y una jornada políticamente redonda para el Presidente en el primer aniversario de su triunfo en las urnas.

Porque en materia de política interna, no queda duda de que Andrés Manuel sigue siendo el líder social y de masas que, aún con siete meses de Gobierno y el desgaste de algunas decisiones, retrasos o ineficiencias en su Administración, conserva un amplio respaldo social y popular que se manifestó ayer en el Zócalo, donde más que un “informe de logros” como eufemísticamente lo llamó la Presidencia, lo que se vio fue un discurso puntual y claramente dirigido a sus bases sociales que tuvo el efecto exacto que se proponía el Presidente: desviar la atención de las críticas y problemas que enfrenta su Gobierno para relanzar su Cuarta Transformación e instituir en sus nuevos rituales y mitos del calendario cívico y político el día de la fundación del “nuevo régimen” e informar del desmantelamiento del “viejo régimen”.

Mientras tanto en política exterior –la que no le importa tanto al Presidente y que la confunde con su habilidad para hablar o no el idioma inglés– también es innegable que su criticada y cuestionada ausencia de la Cumbre del G-20 pudo ser salvada por la actuación de un, cada vez más activo canciller Marcelo Ebrard, que a través de las redes sociales se dejó ver en fotos y reuniones con los líderes más importantes para México, incluida su presencia en la foto oficial del evento. Si a eso se suma el “espaldarazo” de Trump en una fecha que no parece nada casual, al Gobierno de AMLO, está claro que, a tiros y tirones, y más con el activismo y la habilidad de Ebrard que con el interés o el empuje del Presidente, la política exterior también va caminando para la Administración lopezobradorista.

Y finalmente, la tarde de ayer también fue de muchos símbolos. Desde el mensaje que llegó de la Oficina Oval, hasta las imágenes de un Zócalo pletórico, en el que el presidente López Obrador tenía, visto desde el escenario principal, el Palacio Nacional a su izquierda, la Catedral Metropolitana con su simbolismo religioso a la espalda, enfrente de él al empresario más rico de México y a las masas que aclamaban su discurso. Y arriba, junto con él en el templete, sólo una política invitada: la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que también se asumía como anfitriona del evento. Nadie más, ni un gobernador ni ningún otro miembro del gabinete que todos estaban abajo en la sillería. El que quiera entender que entienda.
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