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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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08 Junio 2019 04:00:00
Empieza la dictadura de Billy
La empresa detrás del popular equipo de futbol, Cruz Azul, es una de las sociedades cooperativas más antiguas y de las pocas exitosas que sobreviven en México.
Fundada en 1931 por 192 trabajadores, la cementera es hoy en día no solo un exitoso negocio, sino también el botín de un grupo controlado por su director general, Guillermo “Billy” Álvarez quien, contraviniendo todas las leyes que rigen al llamado sector social de la economía, ha impuesto un “régimen de terror” en el que, desconociendo asambleas, ocultando información de operaciones financieras a la Cooperativa y persiguiendo y acosando, incluso judicialmente, a los socios que le exigen transparencia y rendición de cuentas, ha convertido a esta empresa social en un opaco y jugoso negocio personal y familiar.

A pesar de haber sido acusado y denunciado en 2010 ante la desaparecida Siedo, que durante la gestión del procurador Arturo Chávez Chávez le abrió una investigación por operaciones con recursos de procedencia ilícita, referidos a transferencias ilegales a paraísos fiscales a través de empresas off shore como Blue Eagle y Lumar, Billy Alvárez ha utilizado sus influencias y las relaciones políticas que le ha dado el mundo del futbol para librar esas acusaciones “con pagos millonarios a las autoridades de aquel tiempo”, según acusan socios de la Cooperativa, quienes con documentos y denuncias judiciales en mano, relataron a esta columna la persecución de que han sido objeto y los abusos y excesos cometidos por Guillermo Álvarez y por el grupo con el que se ha apoderado de la sociedad cooperativa, a la que ha convertido, dicen esos socios, en “un imperio de terror”.

La historia que narran los socios comenzó en 2009, con un pleito entre los hermanos Álvarez Cuevas por el control de la Cooperativa de la que dependen directa o indirectamente más de 8 mil familias y que tiene plantas y presencia en Hidalgo, Oaxaca, Aguascalientes y Puebla. Alfredo Álvarez Cuevas convocó en aquel año a una reunión a unos 150 socios en el auditorio del Cooperativismo de Ciudad Cooperativa Cruz Azul, en Hidalgo. En esa reunión les presentó a Oscar Terroba Wolf, asesor financiero y de seguros de la empresa, quien les informó que había detectado desvíos de dinero a paraísos fiscales por parte de Guillermo Álvarez y otros directivos, en lo que denominó la “Operación Europa”, además de malos manejos en los pagos de seguros y reaseguros de las plantas. Los socios salieron de aquella reunión sorprendidos y molestos.

Un año después se enterarían de que la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR había iniciado una investigación contra Billy Álvarez y otros miembros del Consejo de Administración de Cruz Azul por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada, pero “extrañamente no pasó nada con ese expediente y con el tiempo nos enteramos de que habían soltado millones a las autoridades de entonces para obtener el no ejercicio de la acción penal, y vacunar así a Guillermo Álvarez y sus cómplices, que ya no podrían ser juzgados dos veces por el mismo delito”, comenta uno de los socios que pidió el anonimato.

Para 2011, Alfredo Álvarez Cuevas volvió a la carga y en una asamblea llevada a cabo el 11 y el 22 de enero, junto con un grupo de consejeros y socios afines, el hermano logró acusar a la administración de Guillermo por irregularidades graves. Sin embargo, la asamblea decidió suspender de sus funciones a Alfredo y a un grupo de 9 socios más, y Víctor Manuel Garcés Rojo, cuñado del director general, fue excluido de la Cooperativa por un grupo de socios que continuaron ilegalmente dicha asamblea.

Para el 28 de mayo, en otra asamblea, Alfredo Álvarez y sus 9 consejeros afines (6 del Consejo de Administración, 2 del Consejo de Vigilancia y un socio) fueron expulsados por haber acusado al director general sin probar sus acusaciones, aunque ellos impugnaron la validez de esa asamblea con una demanda civil.

Dos años después, en 2013 un error de procedimiento en el proceso de expulsión, hizo que Alfredo y sus consejeros fueran restituidos en sus puestos en una Asamblea General del 4 de octubre. Al ser restituidos, el hermano y sus socios se convirtieron desde entonces en aliados de Billy Álvarez y se olvidaron de las denuncias que habían hecho en su contra. Pero la disidencia continuó y un grupo de consejeros electos, desvinculados de los hermanos, insistieron en imponer controles a la Dirección

General con un manual de Políticas y Procedimientos e incluso pidieron la destitución de Guillermo Álvarez Cuevas. El problema fue que a Billy eso no le gustó y ahora junto con su hermano se dedicó a perseguir, atacar y acosar a los consejeros disidentes y a los socios que los apoyaron con denuncias penales fabricadas y con el apoyo de jueces y ministerios públicos sobornados.
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