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Juan Latapí
Juan Latapí
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25 Agosto 2019 03:10:00
Empresarios
DURO Y A LA CABEZA fueron las declaraciones del vocero de AHMSA emitidas hace dos días, al referirse a la falta de visión de los empresarios locales para invertir y enfocarse al mercado nacional y de exportación.

AL RESPECTO, EL PASADO 29 de mayo, esta misma columna publicó que “cuando AHMSA estornuda, a Monclova le da pulmonía, debido a esa simbiosis que prevalece desde hace más de 75 años.

DESDE ENTONCES, ESA EMPRESA HA sido el pilar económico de la región, donde se generan los mejores empleos y es la principal fuente de empleo regional..”.

“ESA DEPENDENCIA HA HECHO VULNERABLE y avasallado a Monclova, donde los “empresarios” locales no han querido diversificar la economía invirtiendo en empresas que, además de generar fuentes de empleo, su economía no dependa únicamente de la siderúrgica”.

“TAL PARECE QUE LA MÁXIMA aspiración de esos “empresarios” locales es ser proveedores de AHMSA para conseguir buenos contratos, aunque haya que esperar meses para poder cobrar mientras viven anclados cómodamente en su zona de confort desde hace años.

ES LAMENTABLE QUE EN MONCLOVA sólo haya un empresario que le ha apostado a tener una empresa que no depende de la siderúrgica y que ya es prácticamente la segunda más importante de Monclova”.

DESAFORTUNADAMENTE LA INMENSA MAYORÍA DE los “empresarios” locales –con honrosas excepciones - viven en su zona de confort y tienen pánico a salir de ahí. Por ello su preocupación y nerviosismo; sin embargo, en el pecado llevan la penitencia.

VALDRÍA LA PENA QUE LEYERAN el libro “¿Te atreves a soñar?”, de Matti Hemmi, quien explica que estar en nuestra zona de confort significa que estamos en una situación conocida en la que sabemos cómo reaccionar por incómodo que sea lo que estemos enfrentando.

NUESTROS HÁBITOS, RUTINAS, HABILIDADES, CONOCIMIENTOS, actitudes y comportamientos son también parte de nuestra zona de confort.

SIN EMBARGO, JUNTO A NUESTRA zona de confort está nuestra zona de aprendizaje que es la zona a la que salimos para ampliar nuestra visión del mundo y lo hacemos cuando aprendemos cosas nuevas como modificar nuestros hábitos o tener nuevas experiencias; es la zona donde debemos observar, experimentar, comparar y aprender.

HAY PERSONAS A LAS QUE esto les apasiona y por ello frecuentan su zona de aprendizaje. En cambio, hay otras a las que les asusta y para evitarlo, se mueven sólo dentro de su zona de confort y salir de ella lo consideran un peligro.
MÁS ALLÁ DE LA ZONA de aprendizaje está la zona de pánico o la zona de no experiencia.

QUIENES NO LA TRANSITAN SON aquellos que nunca salen y dicen que es la zona donde pueden ocurrir cosas terribles, pero ¿qué pasa si nos atrevemos?

ESTA ZONA ES TAMBIÉN LA zona mágica, en la que pueden ocurrir cosas grandiosas, que aún no conocemos porque aún no hemos estado ahí, es la zona de los grandes retos. Hay personas que creen que al incursionar en la zona mágica no podrán regresar, que su zona de confort desaparece.

AL CONTRARIO, AL SALIR LO que sucede es que extendemos nuestra zona de confort y aprendizaje. Cambiar no significa perder lo que se tenía, sino añadir lo que ya teníamos, el cambio es en realidad desarrollo.

PARA ALCANZAR NUESTROS SUEÑOS DEBEMOS reconocer y afrontar los miedos que provocan salir de la zona de confort: miedo a fallar y al ridículo. Debemos recordar que nuestra tensión emocional y la tensión creativa operan como dos fuerzas opuestas.

LA PRIMERA ESTIRA HACIA LA zona de confort mientras la creatividad nos hace avanzar hacia el exterior.

PARA PODER AVANZAR DEBEMOS CONSEGUIR que la motivación salga victoriosa frente a los miedos.

QUERER ES PODER Y SALIR de esa zona de confort sí es posible como lo han demostrado algunas empresas locales; por ejemplo, las dos empresas de Monclova que van a participar en la construcción de la nueva refinería y que desde hace tiempo han participado en varios proyectos fuera de Monclova.

POR LO PRONTO URGE QUE todos nos pongamos a trabajar para diversificar la economía de Monclova para que los estornudos dejen de convertirse en pulmonías, porque lamerse las heridas en nada ayuda.

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