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Xavier Díez de Urdanivia
Xavier Díez de Urdanivia
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Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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23 Febrero 2020 04:01:00
En defensa de los derechos y libertades
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Bien hacen quienes elevan la voz y toman acciones para plantar cara a la violencia contra las mujeres y la laxitud con que frente a ella reaccionan las autoridades.

Todo menosprecio de esa causa y la supeditación de ella a vagos “intereses generales” de supuesta mayor jerarquía, son execrables. Hay que tener cuidado al acudir al llamado, todos, de que la natural concentración en él ocasione perder de vista acciones de quienes quieren ver a las instituciones sometidas a la intención de controlarlas con fines ilegítimos.

Viene a colación esa exhortación porque, mientras la sociedad mexicana reacciona favorablemente y levanta un clamor legítimo para detener la violencia feminicida, con gran sigilo están ocurriendo cosas que casi pasan desapercibidas.

Trascendió que llegaron autobuses a la UNAM, convoyes con vastos contingentes de jóvenes a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales con el fin de reforzar las presiones para forzar la salida del rector Enrique Graue y apoderarse de la institución. Sea eso exacto o no, es verosímil y encuadra en el contexto de acoso a la UNAM, contra el que el rector Graue ya expresó un enérgico rechazo.

Como siempre ocurre, especialmente en los regímenes opacos, campean los rumores y se barajan nombres e intenciones que no viene al caso repetir, pero que apuntarían a hacer de la UNAM un bastión para una acción política del muy amplio espectro, muy útil para la formación de cuadros afines al grupo promotor.

El doctor Enrique Graue, rector de la UNAM, ha expresado su disposición para encabezar la defensa de la autonomía universitaria, y así lo hizo saber cuando reaccionó a la iniciativa de ley planteada por un diputado de Morena ante el Congreso de la Unión para reformar la ley orgánica institucional: “Deseo hacer del conocimiento de todas y todos ustedes mi rechazo absoluto a este intento de intromisión en la vida universitaria, en donde a espaldas de las y los universitarios se pretende incidir en la normatividad que nos rige y que nos hemos autoimpuesto a lo largo de muchos años”.

El rector asume que el hecho de presentar una iniciativa como la mencionada solo puede interpretarse como un intento desestabilizador, precisamente cuando esa universidad está inmersa en una revisión a fondo de su normatividad establecer mejores condiciones de respeto, paz y seguridad.

Fue contundente: “Exijo, como rector de la Universidad de la Nación, que las comisiones dictaminadoras correspondientes de la Cámara de Diputados rechacen esta iniciativa y hagan público y manifiesto el respeto irrestricto a la autonomía de nuestra máxima casa de estudios”.

Hay quien augura que vendrán en la UNAM días turbios, a los que no serán ajenos los refuerzos en que se traducirían los contingentes de jóvenes, mujeres y varones, que han arribado últimamente. Ojalá que no ocurra así, pero no puede dejarse al azar la prevención, porque no es solo el control de la UNAM

–en sí mismo es factor de gran peso– lo que se busca, sino una posición estratégica en la arena política del país.

La UNAM importa, sí, por su propio peso específico, pero también por su relevancia en el contexto de la educación superior pública del país entero. Con ella perdida, la suerte de todas las universidades públicas en México estaría echada. En esta hora difícil será bienvenida la acción que tenga por fin frenar la espiral de violencia contra las mujeres y erradicarla definitivamente.

Bienvenido será, inclusive, el debate sobre esa lacerante cuestión, y no solo la injustificable violencia contra la mujer, sino contra cualquier violencia.; siempre será el débil la víctima, y quien sufra las consecuencias si el poder público no resguarda como debe hacerlo la paz, el orden, los derechos y las libertades.

Hay que exigirlo con firmeza y con el vigor que da la unión solidaria. No hay que descuidar otros frentes en riesgo inminente. Un ojo al gato y otro al garabato.

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