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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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21 Septiembre 2019 04:00:00
¿En defensa de quién?
No es nada agradable observar o conocer el trato, por demás desigual, que reciben quienes diariamente salen a recorrer lugares de alto riesgo. Soldados y Marinos han estado siendo atacados por individuos que causan un gran daño a las comunidades y al país. Sin embargo, parecería que tienen más derecho los agresores, que quienes arriesgan su vida en los operativos.

Tal situación es realmente insostenible. De ahí que se aplauda la decisión tomada desde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en cuanto a que responderán en defensa propia los militares cuando sean atacados.

¡YA ERA HORA! De que se viera la realidad de lo que está sucediendo. Esa decisión debió tomarse hace mucho tiempo porque el comportamiento de delincuentes en contra de nuestras Fuerzas Armadas no es para dar concesiones.

Los militares reciben órdenes es cierto, ellos obedecen. No obstante, es absurdo pedirles que “respeten los derechos del agresor”, cuando están siendo atacados. Es una total contradicción. No se puede poner orden si se les limita la acción. Hay que ofrecerles garantías a quienes están exponiendo su vida con verdadera responsabilidad y amor a México.

La delincuencia ha avanzado a pasos agigantados por una sencilla razón: La sobreprotección a los absurdos derechos que se les ha otorgado a quienes delinquen.

Militares y Marinos han quedado en gran manera desprotegidos al “atarles las manos” al verse impedidos de actuar como deberían hacerlo. Hemos observado a través de los noticieros de qué manera son emboscados, soportando la humillación que significa el ser agredidos no solo por delincuentes, sino también por quienes deberían salir en su defensa: Los habitantes de poblados.

La agresión de que han sido objeto quienes integran las Fuerzas Armadas, no es nueva. Sin embargo, considero que se ha tornado intolerable.

Ya basta de humillaciones a ellos, nuestros hermanos soldados y marinos. Basta de contemplaciones a la delincuencia. Quien transgreda la ley no debe esperar se le premie. Es indignante el trato que han recibido integrantes del Ejército y Marina; sin que puedan responder a sus agresores.

Verdaderamente repudiable que se piense en los “derechos” de los agresores de nuestra patria y se deje en verdadera indefensión a quienes están combatiendo a los peligrosos delincuentes.

No se puede reconstruir un territorio peligrosamente dañado por la violencia, poniendo en riesgo la seguridad de hombres que están luchando por devolver la tranquilidad del país.

No seamos ilusos si creemos que son “muchachitos” que van a hacer caso de recomendaciones. Un “pórtense bien” no basta a quien ya eligió su camino y porta armas de grueso calibre, listos para usarlas. Son individuos que están agrediendo a nuestro México, a sus instituciones y a los ciudadanos con sus acciones.

De ninguna manera se puede ni se debe seguir tolerando a quienes nos agreden a todos por igual con actitudes nefastas. No se debe seguir ofendiendo a los Soldados de la Patria. ¡Basta ya de humillaciones!

Para que el país vaya recuperando la tranquilidad y la paz que nos arrebataron un día, se tiene que actuar.

Se tiene que entender que nuestros hermanos soldados se encuentran enfrentando una lucha desigual. Si se desea recuperar la tranquilidad, se debe permitir actuar a las Fuerzas Armadas para darle estabilidad a esta maravillosa Nación. ¡Ya basta! de contemplaciones a unos y de atar de manos a la parte que debemos apoyar.

Entendamos de una vez por todas que no podemos ni debemos salir en defensa de los agresores sino de quienes salen de sus cuarteles con el firme propósito de combatir a la criminalidad.
Hay que pensar en la familia de los nobles hijos de la patria. En esa madre cuyas oraciones eleva al Creador; en la esposa, en los hijos.

Para ellos, lo primero es servir a su México amado y dar la vida en su defensa si fuera necesario. No es justo que sean agredidos con traición, en artera cobardía del que ordena agredirlos. Como tampoco es justo que no se les haya permitido actuar cuando sea necesario, en legítima defensa.

Es tiempo ya de recapacitar, de reflexionar, de velar por nuestras instituciones y ofrecer el apoyo a quienes se enfrentan a la criminalidad. Hombres valientes, con honor, formados en la disciplina, en la obediencia, en el amor a la Patria; sintiendo sin duda un legítimo temor, pero con la fuerza que el cumplimiento del deber les da por el bien de la Nación.

No nos equivoquemos, un pueblo bueno jamás estará del lado de la delincuencia, sino del defensor de la patria.

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