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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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18 Julio 2020 04:00:00
En defensa del INE
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Los seres humanos al vivir en sociedad compartimos los mismos espacios con otras personas. Esto no quiere decir que debamos pensar o hacer lo mismo que los demás. Somos seres individuales; por lo tanto, cada uno piensa y se comporta de manera distinta.

Hacemos uso de nuestro derecho a opinar y actuar conforme a los principios que hayamos aprendido desde niños y por supuesto, los hayamos practicado.

Hay una frase que llegamos a escuchar en diferentes ocasiones, “lo que bien se aprende nunca se olvida” y en cuestión de nuestros principios y valores, deben practicarse en todo momento de nuestra existencia.

Al ver cómo se encuentra nuestro México, polarizado, buscando enfrentamientos donde debe haber conciliación, me queda claro que le quedó muy grande el cargo de presidente de la república a quien hoy nos gobierna.

Nadie niega que ganó por un amplio margen; que el voto de los ciudadanos se inclinó hacia él. Aunque hay que reconocer que no todos los que votaron por López Obrador lo hicieron convencidos de que fuera el mejor.

Hubo un voto de castigo a partidos políticos que gobernaron en el pasado.

La polarización de cierta manera se entiende durante las campañas, eso lo sabemos. Los candidatos se sacan los “trapitos al sol” unos a otros y le agregan una buena dosis de mentiras. Obvio, los inmaculados sienten que están en el lado contrario. El lodo lo avientan para los contrincantes; esos son los malos, los corruptos, los vendepatrias; todo lo malo que podamos imaginar está en otro lado.

Esa polarización en campaña favoreció al movimiento de AMLO quien siempre se ha escudado en una falsa percepción: que le robaron la elección presidencial anterior.

Por eso su odio hacia Felipe Calderón y hacia las autoridades electorales.

El señor nunca ha aceptado que no ganó elecciones en el pasado; ni en Tabasco para gobernador, ni en las federales para presidente. Ha alegado fraude siempre; ha sido su estrategia para inquietar al electorado sembrando la duda y convencerlo de “un complot” que ha existido sólo en su mente.

Un buen número de votantes al sufragar lo hizo para castigar al PRI de Enrique Peña Nieto y de paso al PAN, eso ha quedado claro. No se quisieron dar cuenta que le estaban haciendo un gran daño a México porque el candidato López Obrador, traía antecedentes de violencia y destrucción.

Siempre reclamando un triunfo inexistente. Un triunfo que solo ha existido en su mente obsesiva de poder, para tratar de desprestigiar a las autoridades electorales. Por eso despotrica contra el INE al que pretende desaparecer para imponer a los funcionarios que él decida y realizar procesos electorales a conveniencia.

Es decir, retroceder en el tiempo, como lo está haciendo con otras cosas.

¿Recuerda usted aquella frase “al diablo con las instituciones”? ¿Cuántas veces la ha pronunciado? Es un afán enfermizo y absurdo por destruir lo que con tanto esfuerzo todos los mexicanos construimos.

Porque es el dinero de los contribuyentes el que hace posible la creación de organismos, dependencias para velar por los intereses de los ciudadanos.

El Instituto Federal Electoral (IFE) fue creado para organizar procesos libres, equitativos y confiables y así dar certidumbre a las elecciones.

Primero como IFE, hoy, como INE (Instituto Nacional Electoral) el organismo electoral ha garantizado el ejercicio de los derechos electorales. Nació por la desconfianza de los votantes. Una institución muy costosa, es cierto, pero se ha justificado su creación con el resultado en los procesos electorales. Todo en favor de la democracia.

Lanzar acusaciones a lo tonto, es realmente preocupante porque se demuestra el desprecio por las instituciones, el desconocimiento a lo que se hace Y muestra, además, la verdadera intención en sus acciones: destruir lo que se construyó.

Que no se equivoquen los detractores del INE, las elecciones las hacemos los ciudadanos. En un proceso electoral, participamos todos en pro de la democracia. Desde el momento de recibir nuestra credencial de elector hasta acudir a las urnas el día señalado para elegir libremente al candidato que decidamos.

Al iniciar el proceso electoral se van instalando los diferentes Consejos, empezando por el Consejo General, siguiendo los locales y distritales que estarán conformados por ciudadanos y cumpliendo ciertos requisitos. El principal, que no pertenezcan a ningún partido político. Esto, por supuesto no impide sufragar libremente.

Cabe destacar que cada partido político acredita representantes en los diferentes Consejos por lo que están enterados de lo que se trata en las sesiones, al otorgárseles copia del acta que se levante al final de la sesión.

El día de la Jornada Electoral, es decir, el día de las elecciones, se instala el Consejo en sesión permanente y se abren las casillas que correspondan a las diferentes secciones de los distritos. Cabe destacar que son ciudadanos -los que mediante un proceso de selección, por letra de su apellido por ejemplo -quienes estarán como funcionarios de casilla, el día de la elección.

No se entiende cómo un proceso donde participan ciudadanos, vigilado por integrantes de los diferentes partidos políticos participantes, se pretenda desacreditar.

Lo que sucede es que se ven claramente las intenciones del grupo político en el poder. Quieren un instituto electoral hecho por ellos y para ellos. La ambición no tiene límites. Desean todo para ellos y eso no es democracia.

El INE debe continuar siendo de nosotros los ciudadanos. No se equivoquen, no deseamos que se convierta en extensión del gobierno.
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