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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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28 Septiembre 2019 04:06:00
En la UNAM sí habrá reelección
Con la convocatoria emitida esta semana, la UNAM se enfila hacia la reelección del rector Enrique Graue. No se ve en estos momentos ningún otro candidato que pueda hacerle sombra y el médico tiene ya el apoyo de todos los grupos de poder, tanto de la burocracia universitaria, como del poder político y gubernamental que, aunque por muy distintas razones, lo ven todos como la “mejor opción” y apuestan por la continuidad en la Rectoría de la máxima casa de estudios.

Tras algunos escarceos y luego de haber sondeado el ambiente, Morena y el Gobierno federal decidieron no apoyar ni impulsar a ningún candidato y le dieron su respaldo a Graue Vilches, porque confían en que, una vez reelecto, el rector les abrirá espacios clave en la Universidad y, al fortalecerse, podrá tomar distancia o incluso romper con su antecesor, José Narro Robles.

Incluso el exrector Narro, con el peso importante que tiene en la Junta de Gobierno, apoya la reelección porque confía en que Graue le va a respetar la red de funcionarios cercanos a él que operan en todos los ámbitos de la vida universitaria. Y la derecha de la UNAM, que representa el exrector José Sarukán, quiere que el rector se reelija porque creen que les garantiza “la defensa de la autonomía universitaria”, y que puede mantener a raya a Morena y al binomio Narro-PRI.

Con todos esos apoyos en la bolsa, todo indica que Enrique Graue conseguirá con facilidad los 15 votos dentro de la Junta de Gobierno y será reelecto, muy posiblemente por unanimidad, para ocupar un segundo periodo como rector. Su problema vendrá cuando tenga que cumplir sus compromisos con grupos tan disímbolos y hasta confrontados. Tendrá que hacer malabares para tener contentos a tirios y troyanos dentro de la UNAM y eso nunca ha sido tarea fácil.


¿Continuidad vs Eficacia?

Si los criterios con los que decidirá la Junta de Gobierno se basan principalmente en las conveniencias y los intereses de los grupos de poder dentro de la Universidad Nacional –con los que Graue ha sido hábil para mantener puentes– eso no significa que la reelección garantice criterios de eficacia y de que el actual rector continuará en el cargo porque cumplió con todo lo que ofreció durante su primer mandato.

El actual rector tiene varios pendientes en los que avanzó muy poco dentro de sus propios compromisos. El primero, y más grave, es el que tiene que ver con la inseguridad y la violencia que padece la comunidad universitaria, no solo en CU, sino en los distintos planteles e instalaciones. El incremento de casos y denuncias por temas de inseguridad se agudizó en los últimos cuatro años y, a pesar de marchas, protestas y de discursos con compromisos públicos tanto de la Rectoría como de las autoridades de la Ciudad de México, los universitarios sufren en sus propios planteles muerte, disparos, violaciones, acoso, robos, amenazas, venta de drogas y otros lastres, todo con un alto grado de impunidad. Los terrenos e instalaciones universitarias no han escapado a la crisis de seguridad que vive la capital y toda la República; la zozobra y el temor son ahora parte del ambiente y el paisaje de la UNAM, ante la ineficacia de las autoridades gubernamentales y universitarias, para bridar seguridad en sus territorios autónomos.

La gobernabilidad y el orden dentro de la Universidad son otro de los pendientes que arrastrará a su reelección el rector Graue. Desde hechos tan particulares como que no haya podido cumplir su promesa de liberar el Auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras, que bajo el nombre impuesto de “Auditorio Ché Guevara”, sigue bajo el control de un puñado de fósiles y delincuentes que cobran derecho de piso a los comerciantes de la zona y vende y trafican todo lo traficable, hasta la presencia de porros y encapuchados que, intermitentemente aparecen en CU para causar destrozos y romper con protestas y reclamos pacíficos de los estudiantes. Aquí se han publicado denuncias de estudiantes universitarios, sobre todo del CCH, que señalan directamente a Jaime Vázquez, alto funcionario de la Secretaría de Atención, como responsable de la operación de grupos porriles y anarcos que son utilizados para azuzar y presionar constantemente lo mismo a las autoridades que a la comunidad universitaria. También en esta columna se ha dado voz a la denuncia de estudiantes del CCH que solicitan la destitución del director general de esos colegios, Benjamín Barajas, a quien señalan como promotor de la inestabilidad y de movimientos inducidos en los distintos planteles universitarios como una forma de presionar y confrontar a las autoridades de la UNAM.

Para cerrar, otro de los pendientes que se autoheredará Graue Vilches es uno, que aunque puede parecer banal le importa mucho a los universitarios: la situación del Club Pumas de futbol, que amén de sus malos resultados futbolísticos durante la rectoría de Graue, se habla en CU de las malas decisiones futbolísticas y empresariales, además de los “manejos turbios” que se atribuyen a Rodrigo Ares de Parga, quien tiene una relación muy cercana con el rector.

Lamentablemente parece que ninguno de esos temas pesarán en la decisión y el voto de los 15 conspicuos integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM que se apresta a iniciar un proceso de selección que ya parece tener, al menos hasta ahora, una definición clara a favor de la reelección del actual rector. Veremos si en el mes y medio que falta para que en la primer quincena de noviembre salga “humo blanco” en Ciudad Universitaria, cambian en algo las condiciones y si surge alguna candidatura que desafíe el alineamiento de las fuerzas y grupos que hoy están a favor de la continuidad. Si eso no ocurre, entonces ya podría adelantarse una felicitación al rector Graue por su casi segura reelección, aunque lo que él mismo se heredará será una “bomba de tiempo” si su segundo periodo resulta como el primero.


¿Rebelión en el PRI?

Fue solo un saludo que no llegó, pero en la escuela de formas y símbolos del viejo régimen, muchos le atribuyeron un significado más grave. El que el Gobernador del Edomex, Alfredo del Mazo, nieto del Grupo Atlacomulco, haya pasado por alto saludar y agradecer al presidente nacional de su partido, Alejandro Moreno, por su asistencia a su segundo informe de Gobierno el martes en Toluca, desató toda clase de lecturas en la clase priista: desde que Del Mazo marcaba distancia del líder nacional, hasta que había un distanciamiento o una ruptura entre los dos políticos. Porque si por algo se caracteriza la clase política mexiquense, es por ser cuidadosa en extremo de las formas políticas, por lo que muchos no creyeron que se tratara de un simple descuido o un olvido por parte del Mandatario del bastión más importante que le queda al priismo nacional. Lo que empezó siendo casi una especulación, comenzó a cobrar sentido cuando lo ocurrido en Toluca se relacionó con la noticia que, dos días antes, un periódico de la CDMX publicó sobre la existencia de una investigación en la Fiscalía General de la República en contra del dirigente del PRI, Moreno Cárdenas, por un presunto “enriquecimiento ilícito”.

Al principio muchos pensaron que la filtración de dicha investigación federal, a partir de una denuncia del también priista Ulises Ruiz, era un “mensaje” enviado desde la cuarta transformación al líder partidista por temas como su discurso crítico al Gobierno o incluso a la posibilidad de alianzas electorales con el PAN en 2021.

“No nos van a callar…Quienes pretendan dividirnos se encontrarán con un partido fuerte…No permitiremos intimidaciones ni revanchas políticas que busquen silenciarnos”, respondió en Twitter el mismo Moreno Cárdenas, en una clara respuesta al Gobierno federal.

Pero un día después, el lunes, el mismo presidente López Obrador confirmó la existencia de una investigación de la FGR, pero se deslindó de cualquier persecución o mensaje político: “No somos como los anteriores gobiernos que usaban a la Procuraduría para perseguir a los opositores, para fabricarles delitos”, dijo el Presidente. Y entonces, si la filtración de la denuncia no fue del Gobierno, ¿quién quiso golpear al líder priista? Y ahí es donde el asunto toma tintes de un “fuego amigo”, pues según se sabe, fue un personaje cercano a Coahuila el que filtró el documento que habla de la existencia de una carpeta de investigación en la FGR contra Moreno Cárdenas. ¿Será que grupos y liderazgos internos del priismo, incluso aliados, quieren desgastar al actual dirigente y le mandan mensajes lo mismo en la prensa que en los informes de Gobierno? Es pregunta, pero sí mueve las aguas dentro del PRI…

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