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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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06 Mayo 2020 04:07:00
Energía sucia
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En sus Lecciones de la Pandemia de este domingo, el presidente López Obrador acusó al “modelo neoliberal” de empobrecer a las sociedades por su “enfoque mercantilista, individualista y de poca solidaridad”, pero también por los daños que “puede ocasionar al medio ambiente y a la salud de las personas”.

No presentó a su Gobierno como ejemplo de neoliberalismo extremo, pero pudo hacerlo ante su campaña contra las energías limpias. Un Gobierno realmente preocupado por la salud y el ambiente no habría emitido un acuerdo como el del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) del 29 de abril, que “suspende las pruebas preoperativas de las centrales eléctricas intermitentes eólicas y fotovoltaicas en proceso de operación comercial. Asimismo para aquellas que no han iniciado, no se autorizarán pruebas preoperativas”.

Este “acuerdo” prohíbe de manera indefinida la entrada a la red nacional de distribución de electricidad de nuevas generadoras de energía eólica y solar. Se aplica incluso a las plantas que están ya terminadas y no han tenido pruebas preoperativas. Supongo que los inversionistas, como los de la cervecera de Mexicali, tendrán que aceptar que sus inversiones multimillonarias se tiren a la basura. Ya se va haciendo costumbre en México.

La medida se ha justificado por la “emergencia sanitaria” y con la excusa de promover “la eficiencia, la calidad, la confiabilidad, la continuidad y la seguridad del sistema eléctrico nacional”. En el mismo acuerdo, sin embargo, se presentan también motivaciones políticas, como el “criterio de soberanía”.

La razón de fondo, sin embargo, se manifiesta en el acuerdo cuando señala que “se ha presentado una reducción en el consumo de energía eléctrica por los consumidores finales”. El objetivo es simplemente proteger a un productor ineficiente de energía sucia, la Comisión Federal de Electricidad.

Hubo un tiempo en que el Cenace, como institución autónoma, no habría aceptado una decisión de esta naturaleza, pero una de las prioridades de la cuarta transformación ha sido reemplazar a los profesionales de las instituciones autónomas con incondicionales que reciben instrucciones directamente del Gobierno.

Lo vemos en el Cenace, pero también en la Comisión Reguladora de Energía y en otras instituciones autónomas. Solo así se puede entender una decisión como esta que resultará perjudicial para los ciudadanos y para el país.

No es novedad la animadversión que el presidente López Obrador les tiene a las energías limpias. Hace unas semanas se quejó de unos aerogeneradores en La Rumorosa, Baja California, porque a su juicio afeaban el paisaje. El que pudieran generar energía limpia no era para él ni siquiera significativo.

Su secretario del Ambiente, Víctor Toledo, también ha cuestionado los aerogeneradores y sus “gigantescas aspas que giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”. Recientemente su dependencia, la Semarnat, vetó un proyecto federal para instalar una muy necesaria planta de generación eólica en Baja California Sur.

“La infección planetaria ha venido a mostrar que el modelo neoliberal está en su fase terminal”, aseguró el presidente López Obrador en sus Lecciones de la Pandemia. Es necesario construir una sociedad más solidaria y que respete el ambiente. Qué lástima que su Gobierno esté tomando medidas para detener las energías limpias. Supongo que es un ejemplo extremo de la perversidad de los gobiernos neoliberales.


Ni el precio

No solo la limpieza de la energía es importante, también su precio. Un consultor me señala que “Estados Unidos gasta menos de 5 centavos en energía por cada dólar de Producto Interno Bruto. En México gastamos más de 12 centavos”. Esto reduce la competitividad mexicana y genera pobreza.


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