×
Federico Muller
Federico Muller
ver +

" Comentar Imprimir
15 Mayo 2020 04:00:00
Energías limpias, un desafío para la economía
Escuchar Nota
Las perspectivas para la recuperación de la economía planetaria ante la debacle causada por el Covid-19 presentan varias aristas, una de ellas es que los gobiernos compensen los desequilibrios en las finanzas de las empresas, negocios y familias a través de programas de incentivos y créditos fiscales, así como subsidios a las familias, mientras logran estabilizarse y adecuarse a una nueva realidad social y económica; políticas que han dado buenos resultados en la mayoría de los países desarrollados desde la posguerra.

No obstante, hay otra forma de entender las causas estructurales de la actual crisis sanitaria y económica, y en función de ello, plantear soluciones no ortodoxas. Aunque todavía no hay evidencias científicas fehacientes de qué fue lo que causó el primer contagio del coronavirus en un ser humano, no se descarta la hipótesis de que haya sido un efecto indirecto del cambio climático, de ahí que un grupo de políticos y académicos europeos y estadunidenses proponga, como medidas económicas paralelas a las sanitarias, salir de lo convencional y financiar proyectos ecológicos, aprovechando la disruptiva económica forzada. Aspiran a que se dé un punto de inflexión en el uso de los recursos naturales: antes y después de la pandemia.

La primera ministra de Alemania y la directora del FMI, Angela Merkel y Kristalina Georgieva, respectivamente, han mostrado interés en esa propuesta de carácter ecológico.

En el léxico económico empiezan a introducirse términos como eficiencia energética, proyectos verdes y ciudades inteligentes, entre otros. Un obstáculo que se ve en el horizonte es la probable resistencia de los gobiernos estadunidense y chino, por los intereses económicos que representan para los grupos de poder, interesados en que se sigan utilizando combustibles de procedencia fósil.

En el caso de nuestro país, la migración a energías limpias considero que sería lenta y tortuosa; impensable en este Gobierno, por los proyectos insignia que maneja (refinería y aeropuerto), y el apoyo financiero incondicional a Petróleos Mexicanos. Por supuesto que propiciará pérdidas a diversos sectores, entre ellos el automotor y el de extracción de carbón. Una etapa sin duda difícil, pero que si se formulan las políticas económicas adecuadas, se podría amortiguar la caída en el ingreso y empleo.

La magnitud del cambio se puede comparar con la de la Revolución Industrial, que inició en Inglaterra en el siglo 18. La migración de los automóviles de combustión interna a eléctricos significa un enorme reto para la economía saltillense, pues las armadoras de autos de la región no están preparadas para una modificación tan radical, y en caso de concretarse, es probable que las grandes transnacionales repiensen la localización de sus nuevas inversiones. Lo grave es que no se  están formulando las políticas gubernamentales estatales y federales adecuadas para afrontar la casi inminente llegada de la guerra de terciopelo al carbono.

El Gobierno estatal está maniatado porque tiene las finanzas comprometidas en el pago de la deuda dejada por administraciones pasadas, y el federal sigue construyendo un "futuro" en función de un supuesto glorioso pasado, enarbolado por la rectoría del Estado en las decisiones económicas. Brillan por su ausencia los estadistas.

Uno de los cambios que sin duda se dará es en el concepto de optimización de actividades, que tradicionalmente usan los economistas, con el que se reorientará el concepto para incluir un tipo de axioma: todo proyecto, al ejecutarse, debe generar más energía que la que consume, desde la construcción de vivienda hasta la siembra y cosecha de frutas y hortalizas.
Imprimir
COMENTARIOS