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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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16 Agosto 2019 03:51:00
Ensayo reeleccionista
Baja California, primer estado donde hubo alternancia, refleja la nueva realidad política del país. En las elecciones de junio pasado, Morena captó el 50% de los votos y terminó con 30 años de hegemonía panista, cuyo candidato obtuvo el 23%. Superado por el PRD (8%) y Movimiento Ciudadano (6%), el PRI (4%) pasó al quinto puesto. La fuerza dominante entre 1930 y 1989 está ahora al nivel del Partido de Baja California. De ese tamaño es el ataúd que cargan Alejandro Moreno y Carolina Viggiano después de su triunfo democrático.

El atropello de Morena para tratar de extender a cinco años un gobierno electo para dos, lo explica el personalismo de su fundador (AMLO) y de Jaime Bonilla, cuyo ejercicio debe terminar el 31 de octubre de 2021, de acuerdo con la Constitución local. En julio de ese año se votará para diputados federales y gobernador, quien ocupará el cargo por seis años; así se homologarán los procesos federales y locales, como ya ocurre en otras entidades.

Bonilla pretende gobernar hasta 2024, cuando habrá elecciones presidenciales. La maniobra le ha generado a Morena un desgaste innecesario y oposición incluso dentro del mismo partido de López Obrador. En los comicios del año pasado en Puebla, para elegir gobernador, la panista Érika Alonso ganó por una diferencia de cuatro puntos porcentuales al candidato de Morena, Miguel Barbosa. El resultado fue impugnado, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó el triunfo de Alonso. Barbosa mantuvo una actitud beligerante
y enconó al Estado.

Alonso falleció en un accidente aéreo el 24 de diciembre —10 días después de su toma de posesión— junto con su esposo Rafael Moreno Valle, exgobernador de Puebla y coordinador del grupo parlamentario del PAN en el Senado. Barbosa ganó la elección extraordinaria, pero Morena perdió 350 mil votos en relación con los comicios del año previo. Los ciudadanos les cobraron en las urnas su mal comportamiento.

El PRI captó el 18% de los votos y se ubicó en el tercer lugar. El PAN perdió los gobiernos de Puebla y Baja California, pero en Tamaulipas derrotó a Morena en todos los distritos. En Durango, el partido del Presidente solo conquistó dos municipios, pero en Quintana Roo se hizo con la mayoría de las diputaciones. La competencia tiende a ser entre el PAN y Morena. El PRI retrocede en cada proceso y nada hace pensar en su recuperación; al contrario, los escándalos de corrupción en el gobierno de Peña Nieto y la desaseada elección de su dirigencia nacional lo hunden cada vez más en el ánimo de los electores y de su propia militancia.

El PAN entró en crisis desde antes de los comicios de 2018 debido a la disputa entre Ricardo Anaya y Margarita Zavala por la candidatura presidencial. Su mejor momento lo tuvo en 2016 cuando ganó siete gubernaturas bajo la batuta de Anaya. Marko Cortés no ha podido reunificar a Acción Nacional, pero aun así es el principal opositor de López Obrador y de Morena.

El apoyo de los diputados panistas de Baja California a la “Ley Bonilla” exhibió la falta de liderazgo en ese partido; para asumirlo, Cortés tiene un reto: frenar el ensayo reeleccionista en la península, al cual se oponen Montescos y Capuletos. Tal es el propósito de la controversia constitucional que diversas fuerzas presentarán ante la Suprema Corte de Justicia, una vez promulgado el decreto 112.
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