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Vicente Bello
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22 Marzo 2019 04:00:00
¿Es en serio o una mentira, el “nunca más sin los maestros”?
Después del encontronazo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la Cámara de Diputados reabrió su sede y se perfiló hacia una nueva modalidad de solución de conflictos, donde la represión, al parecer, no sentará sus reales.

Se congratulaba a través de Twitter Porfirio Muñoz Ledo a las 16:04 de la tarde: “Informo que los maestros han desalojado pacíficamente la Cámara de Diputados. Es un gran triunfo del diálogo: el adiós a la fuerza para la solución de los problemas sociales”.

Dos días casi, profesores de la CNTE habían bloqueado los principales ingresos del palacio legislativo de San Lázaro y desquiciado las actividades de San Lázaro: fueron suspendidas una veintena de reuniones de comisiones y las dos sesiones ordinarias del miércoles y jueves.

El magisterio adherido a la CNTE sostenía la versión de que la Cámara de Diputados y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretendían dar un “madruguete” aprobando una reforma constitucional en materia educativa simuladora, porque no quitaba lo que había prometido en campaña el actual presidente de la República: la sujeción magisterial a un modelo laboral absolutamente punitivo.

Uno: los maestros reclamaron a los diputados no estar derogando por completo la reforma educativa que impuso Enrique Peña Nieto junto con el PAN y el PRI.

Dos: Pretendían en comisiones los diputados dejar el tema laboral en el Artículo Tercero constitucional, cuando los profesores pedían que lo pasaran al Apartado B del artículo 123 constitucional.

Y Tres: Estos diputados de la 64 Legislatura han pretendido continuar con la opción de que “cualquier persona” pueda desempeñar la actividad de maestro en la educación básica, incluso sin haber sido formado en las escuelas normales.

Los mentores insisten en acusar que muchos de esos profesores improvisados –aun cuando suelen tener títulos universitarios- no tienen experiencia alguna en el trato con los educandos, han demeritado al sistema educativo y también han servido de esquiroles del gobierno federal para acometer a los profesores en la defensa de sus derechos laborales.

Estos dos puntos últimos fueron el núcleo del conflicto originado con la reforma educativa de Peña Nieto, aprobada en dos pasos: la reforma constitucional en diciembre de 2012 y la reforma de sus leyes secundarias en agosto de 2013.

Lo que soliviantó a los maestros de la CNTE fue el hermetismo y el misterio que envuelve el predictamen, incluso a contrapelo de las reiteradas promesas de López Obrador, en el sentido de que este gobierno nunca actuará a espaldas del magisterio, cuando se tratare de la reforma educativa.

Desde el lunes pasado que arreciaron los trabajos de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Educación, los profesores se pusieron “en alerta”. Y más cuando preguntaban sobre el sentido del predictamen, teniendo como respuesta el silencio.

Con la rapidez de la que sólo han sido capaces de demostrar los maestros de la CNTE, cientos de ellos se comenzaron a concentrar en la ciudad de México, provenientes de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y de la misma ciudad de México, particularmente de la Sección Novena, agrupadora de los profesores de escuelas de Iztapalapa.

Las Comisiones Unidas de marras no dieron información sobre el predictamen, y entonces los profesores de pronto se apersonaron en San Lázaro, sin aspavientos, llegando súbitamente, desde las seis y media de la mañana de este miércoles.

Bloquearon las entradas. Se decretó la suspensión de la sesión ordinaria del miércoles y después también la del jueves. En el Senado, el sitio magisterial fue una reacción muy airada al amago de las Comisiones Unidas de diputados dictaminadoras de la reforma educativa de sesionar en la Colegisladora como si se estuvieran escondiendo de los profesores.

Los maestros asestaron el primer gran golpe político al gobierno de López Obrador, a quien hicieron ver como un mentiroso. “Nunca más sin los maestros”, pregonó una y otra vez Andrés Manuel López Obrador cada que se le preguntaba sobre la reforma educativa que suplirá a la reforma que prohijó el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El presidente de la República reaccionaba, diciendo en su conferencia mañanera que la reforma educativa aprobada en el sexenio anterior se cancelaba definitivamente. Fue él quien anunció que a partir de las 10 de la mañana de este jueves se estarían reuniendo en la Secretaría de Educación Pública la CNTE, los secretarios de Educación y de Gobernación; reunión en la que también estuvieron la presidenta de la Comisión de Educación de San Lázaro Adela Piña y el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados Mario Delgado.

En San Lázaro, ante sus compañeros paristas, Eloy López Hernández, líder de la Sección 22 (Oaxaca) de la CNTE hubo dicho cuando desmantelaban su campamento a las cuatro de la tarde: “Esta lucha no termina hasta que no se abrogue la ley nefasta de Enrique Peña Nieto”.

Los maestros levantaban el Plantón con el ofrecimiento del gobierno federal y de los diputados de Morena de cancelar definitivamente la reforma educativa peñista. Les prometieron, decía, que todo el tema laboral será extirpado del Tercero constitucional para pasarlo por completo al Apartado B del 123 constitucional.

Lo que no dan por seguro es la reivindicación del normalismo, como lo había prometido Andrés Manuel López Obrador desde los tiempos de campaña.

Piden también los profesores que “el ingreso al magisterio sea a través del escalafón”.

Hay confusión, enojo y miedo, admitían en corto algunos profesores del plantón. Y desconfianza, a pesar de que, admitían, nunca antes un gobierno los había recibido tan pronto.
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