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Vanessa Rubio
Vanessa Rubio
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04 Junio 2020 04:09:00
Es imposible saber algo cierto entre tanta incertidumbre
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Resulta muy interesante, pero sobre todo revelador, leer entre líneas el primer Informe Trimestral de Banco de México de este año publicado la semana pasada. En vez de centrarme en las cifras (hasta -8.8% de caída de la economía este 2020, o peor si las cosas se deterioran, y hasta 1.4 millones de empleos perdidos, o más si las cosas se descomponen mayormente), haré tres valoraciones que considero centrales. Primera, “solo sabemos que es imposible saber algo cierto entre tanta incertidumbre”. Este podría ser el título del informe trimestral de BANXICO. Resulta tanto inédito como preocupante que el Banco Central de nuestro país, por primera vez en su historia y habiendo ocurrido múltiples episodios previos de crisis y de altísima volatilidad, no pueda visualizar el futuro de manera clara, no porque no sean capaces -que lo son y de sobra- si no dada la altísima incertidumbre tanto nacional como internacional. Segunda, BANXICO dimensiona plenamente la crisis económica por el choque a la salud y el consecuente paro de actividades, pero también destaca puntualmente los factores de incertidumbre interna que dejan claro que la economía mexicana iba mal desde antes del Covid-19. Aunque en un lenguaje equilibrado y políticamente correcto, entre los riesgos para el crecimiento subraya con todas sus letras: 1) que las medidas a nivel nacional no sean efectivas o de suficiente alcance; 2) que se observen deterioros adicionales en las calificaciones soberana y de Pemex; y 3) textual: “que persista la debilidad de los componentes de la demanda agregada que venían presentando incluso antes del episodio de pandemia. En particular, que persista el ambiente de incertidumbre interna que ha afectado a la inversión y que ello ocasione que se difieran aún más planes de inversión o que los consumidores reduzcan su gasto de manera precautoria”. ¿Así o más claro? Y tercera valoración, el reporte acaba concluyendo que todo puede mejorar, o bien, que las cosas se se pueden poner peor. A la letra dice: "Es necesario enfatizar que prevalece el riesgo de que la actividad económica se ubique entre los escenarios descritos o bien presente trayectorias inferiores o superiores. Al alza, existe la posibilidad de que se observe no solo una normalización de la actividad económica, sino que también se recupere parte del consumo pospuesto durante la etapa de distanciamiento social, de modo que la actividad muestre un crecimiento más vigoroso. Por el contrario, la intensidad y, particularmente, la duración de las afectaciones podrían ser mayores a lo supuesto en los escenarios profundos, lo que podría llevar a que la actividad económica se vea aún más afectada”. Es decir, la altísima incertidumbre depende de variables externas que no controlamos, como que se descubra la vacuna contra el COVID-19 o existan tratamientos que aminoren sus efectos; pero también la volatilidad deriva de factores domésticos que sí podríamos acotar: una política energética financiera y ambientalmente viable, una política fiscal que apoye de manera efectiva y diferenciada a la población vulnerable, al empleo, a la planta productiva y a las empresas de todos tamaños en el país, y un plan económico integral responsable para retornar a la senda del crecimiento económico.

Publicado en El Heraldo de México
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