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Juan Latapí
Juan Latapí
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28 Abril 2019 03:10:00
Es mejor remediar que prevenir
VIVIMOS EN UN PAÍS EN el que después de pavimentar se introducen la tubería de agua y el drenaje, en el que todo se deja para después, en el que somos especialistas en lamentarnos y buscar culpables para que paguen los platos rotos, porque sabemos que aquí nunca pasa nada aunque suceda de todo.

ASÍ ES NUESTRA CULTURA, EN la que la prevención y la planeación brillan por su ausencia.

LO VEMOS CASI A DIARIO en la propaganda oficial donde aparecen las autoridades recolectando basura y limpiando muladares mientras la gente continúa tirando basura y la ciudad sigue sucia, porque tal parece que a esas mismas autoridades no se les ha ocurrido que enseñarnos a no tirar basura evitaría la suciedad y así, esas mismas autoridades, podrían dedicarse a otros menesteres más importantes, porque limpiar para la foto solo da buena imagen pero de nada sirve.

ESA FALTA DE PREVENCIÓN TAMBIÉN la vemos en la nota roja, principalmente los fines de semana, donde conductores alcoholizados ocasionan tragedias, pero nos vale y manejamos ebrios, al cabo no pasa nada y preferimos llegar a un arreglo con las víctimas y las autoridades en vez de prever.

LOS ABUSOS POLICIACOS, SU PREPOTENCIA y principalmente su impunidad son un verdadero problema que ofende, pero a las autoridades no se les ocurre mejorar la selección y capacitación de las fuerzas del orden público, porque es más sencillo remediar solapando los atropellos que ser profesionales.

LO VEMOS TAMBIÉN DESPUÉS DE cada periodo vacacional en Cuatro Ciénegas, donde presumen los miles de visitantes y al lunes siguiente misteriosamente se incendia el basurero; también las lagunas de oxidación de aguas negras prácticamente se desbordan, porque invertir en un relleno sanitario y una planta tratadora de aguas negras no luce, lo que importa son las derramas inmediatas que deja el turismo sin importar el daño ecológico en ciernes.

PERO DONDE NO PREVENIR TIENE resultados nefastos es con la salud, donde sabemos que el tabaquismo, el exceso de alcohol, el consumo inmoderado de bebidas y alimentos chatarra -que provocan obesidad- son la principal causa de enfermedad y muerte, y seguimos consumiéndolos, con un alto costo para el país sin importarnos.

TAN SOLO EN MÉXICO –SEGÚN dio a conocer El Poder del Consumidor- los costos de atención de las enfermedades causadas por tabaquismo, alcoholismo y obesidad, así como el ausentismo y muerte prematura que esta última provoca, se han estimado en más de 555 mil millones de pesos anuales.

Y AUNQUE SEPAMOS QUE LAS industrias de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, tabaco y alcohol, tienen como principal razón de ser aumentar sus utilidades económicas y no la salud humana, no nos importa aunque nuestra salud se deteriore.

LOS ESFUERZOS PARA PREVENIR ENFERMEDADES no transmisibles van en contra de los intereses comerciales de esas poderosas industrias cuya única finalidad es incrementar sus ventas sin importarles los daños que están ocasionando en nuestra salud.

POR LO CUAL –DE ACUERDO al Poder del Consumidor- se requiere urgentemente reducir el consumo de estos productos con regulaciones efectivas libres de conflicto de interés que comprendan la publicidad, la venta, el etiquetado, la vigilancia de estas regulaciones, el fortalecimiento de impuestos y de etiquetar estos recursos para la prevención y mejora de condiciones en las poblaciones más vulnerables.

DE NO ACTUARSE DE FORMA preventiva difícilmente se podrá alcanzar una cobertura sanitaria en el país. Cabe recordar que la implementación de las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud en los ámbitos de prevención y control de enfermedades no transmisibles tiene bajos costos, mientras que los beneficios obtenidos son considerables.

PERO MIENTRAS TANTO, SEGUIMOS CONSUMIENDO estos productos porque para eso vamos al gimnasio o mal seguimos una dieta para reducir la panza y bajar de peso; abusamos del alcohol y el tabaco porque para eso vamos al doctor para que nos medique. A final de cuentas repetimos la fábula de la hormiga y la cigarra, nos la pasamos sin prevenir lo que sabemos va a suceder, preferimos remediar a prevenir. Al cabo que si hay bronca somos expertos en lamentarnos y buscar culpables.
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