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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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20 Noviembre 2018 04:00:00
Es tiempo de beber café
Beber café es una de las experiencias más satisfactorias que se pueden experimentar. Docenas de formas se han diseñado en los que el café interviene, desde la sencilla taza de sólo café hasta compuestos que llevan crema, alcohol, azúcar, canela y muchos otros ingredientes, servidos en frío o calientes.

Pero el café que más se puede saborear es el amargo, sin otro elemento que lo transforme (que lo eche a perder, aun cuando muchos no estarán de acuerdo con esta aseveración).

Es claro que no a todas las personas les gusta lo amargo del café, pero se acaba de descubrir que el disfrute de lo amargo en el café es una predisposición genética, además de ser reforzada por un entorno cultural que lo incremente.

Esta investigación, publicada en Scientific Reports por Marilyn Cornelis y sus colaboradores de medicina preventiva en la Universidad Northwestern, muestra que las personas que tienen una mayor disposición genética para probar la amargura de la cafeína, por ejemplo, parecen ser los más aficionados al café.

Es decir que las personas con variantes genéticas que les hacen saborear mejor la cafeína tienen un 20% más de probabilidad de convertirse en bebedores de café contumaces, lo que, según el estudio, significa beber más de cuatro tazas por día, venciendo un mecanismo de protección instintual que impele al ser humano a escupir sustancias que podrían ser tóxicas.

Y encontraron que quienes toman menos café, tienden a aumentar su consumo de tés o sustancias más dulces. Y como corolario, quien consume más café tiende a beber menos vino.

Investigaciones de años recientes han probado que el café tiene propiedades antioxidantes, por los flavonoides que contiene, que actúan como defensa ante posibles enfermedades y ataques de microorganismos y además retrasan el envejecimiento de las células

.Además, es preventivo contra la diabetes, pues activa las células del páncreas, la glándula responsable de producir la insulina que necesitamos; es un aliado en las dietas, porque genera sensación de saciedad y favorece la liposis, que es el proceso metabólico para quemar grasas acumuladas; inhibe el desarrollo de bacterias en la boca que provocan la halitosis; alivia dolores de cabeza y potencia el efecto de algunos analgésicos.

Si se toman de dos a cuatro tazas diarias genera un efecto cardioprotector que disminuye el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca; favorece la digestión, porque aumenta la secreción gástrica, del páncreas y de la saliva; pero lo más llamativo es su efecto antidepresivo, porque la cafeína ayuda a liberar dopamina y serotonina, neurotransmisores encargados de regular el estado de ánimo.

La cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas, cuyo consumo tiene efectos estimulantes sobre el sistema nervioso autónomo, pues estimula el estado de vigilia y la resistencia al cansancio, puede quitar la somnolencia y restaurar el nivel de alerta.

Se le llama la bebida de la inteligencia porque permite concentrar la atención por mayor tiempo debido a que actúa sobre las neuronas bloqueando los receptores de la adenosina neurotransmisora, que suele tener una acción inhibidora y está relacionada con la aparición del sueño.

Y como ya se dijo, eleva los niveles de dopamina y estimula la segregación de adrenalina, una hormona de lucha o huida, permite establecer las conexiones sinápticas más tiempo de lo normal, pero esto mismo hace que cuando ya no se requieran las conexiones largas, no se puedan bloquear, con el resultado de la imposibilidad de conciliar el sueño. La cafeína pasa al torrente sanguíneo a través del estómago y el intestino delgado, y sus efectos comienzan a notarse al cabo de sólo 15 minutos de su consumo.

Una vez que entra en el cuerpo, la cafeína permanece en él durante horas: se tardan unas 6 horas en eliminar la mitad de la cafeína consumida.

Pero no todo es ventaja con la cafeína, pues su consumo en cantidades muy grandes puede provocar una intoxicación, siendo sus síntomas similares a los del pánico y de ansiedad generalizada y puede generar adicción, en donde el síntoma de abstinencia se presenta con fuertes dolores.

En abril de 2008 se publicaron estudios neurológicos que sugieren que una dosis de 3 mg diarios de cafeína ayudan a prevenir el Parkinson y el mal de Alzheimer porque inhibe la producción de beta amiloide, una proteína que, acumulada en el cerebro, resulta difícil de metabolizar.

El café (arábiga de Chiapas, Oaxaca o Veracruz, por favor) es una bebida que debemos cultivar, sin azúcar ni crema para entender su verdadero sabor y alejarnos de otras bebidas que consumimos, con base en la cafeína, pero con cantidad de efectos nocivos ¿No gusta un cafecito?

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