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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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08 Febrero 2019 03:51:00
¡Escupiendo al cielo!
Es cada vez más fuerte el rumor entre los funcionarios federales respecto a una inminente renuncia de la secretaria de Gobernación, la exministra Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila, de quien ahora dicen, en esta última semana, nuevamente presentó su renuncia a AMLO.

Incluso, hay quienes dicen que, esta es la tercera vez que Sánchez Cordero intenta separarse de su cargo, argumentando como causal principal el desgaste de su salud como consecuencia de tener que estar de madrugada todos los días en Palacio Nacional para asistir a las presentaciones matutinas.

Dichas renuncias supuestamente han sido rechazadas por el Presidente, disuadiéndole de tal acción para convencerle de que permanezca en el cargo.

De ser cierta la intención de la funcionaria Sánchez Cordero de retirarse del cargo, considero que su renuncia va más allá de un malestar físico traído por las desmañadas que sufre diariamente para asistir a las conferencias matutinas del Presidente, y más bien, obedece a la incomodidad de la funcionaria con las políticas públicas que esta Administración ha venido imponiendo.

Y es que no hay asunto que se anuncie en una conferencia matutina en el cual no le rebote una indirecta a la primera mujer notaria pública en la Ciudad de México, la cual parece carecer de autoridad moral para abanderar las causas que Andrés Manuel con su política busca materializar.

Desde el comienzo de la presente Administración federal, la secretaria de Gobernación, tuvo que tragar saliva y hacerse la disimulada cuando el Presidente emprendió una batalla mediática en contra de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, debido a los altos sueldos que estos mismos se imponían y a los cuales no estaban dispuestos a renunciar, a los que llamó “rancia burguesía neoliberal”; sin reparar que su segunda de abordo fue parte de ese selecto grupo desde enero de 1995 y hasta noviembre de 2015, periodo en que se desempeñó como ministra de ese tribunal.

Igual situación parece sucederle a Sánchez Cordero en el tema del Instituto del Fondo de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), ya que la perversión de la finalidad de esta dependencia obedece en gran parte a la insensibilidad de la misma exministra, quien era miembro de la Segunda Sala de la SCJN, cuando esta, el 11 de agosto de 2010, emitió una jurisprudencia que obligaba a considerar que el Infonavit, sí otorgaba “créditos baratos” y que cumplía a cabalidad con lo ordenado en la fracción XII del apartado A, del Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a pesar de ser a todas luces falso.

De igual forma le resulta culpabilidad a nuestra secretaria en la resolución respecto al tema, emitida por la misma Corte en el año 2015, cuando con su ayuda emitió una sentencia con la que se dejó sin efecto la determinación de un tribunal en Nuevo León que consideraba que el crédito social del Infonavit era por demás gravoso para el trabajador y contrario a su finalidad de ser un crédito barato y accesible.

Sin duda la incomodidad de la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero tiene su fundamento, por lo que no dudemos que en próximos días se separe de su puesto y es que no debe ser fácil

aguantar las consecuencias de haber pasado una vida, ¡escupiendo al cielo!
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