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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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30 Junio 2020 04:05:00
Expediente abierto
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LEl caso Moreira –compuesto por la megadeuda, el desvío de decenas de millones de dólares a Estados Unidos y paraísos fiscales y los vínculos entre políticos del estado y capos del crimen organizado denunciados en cortes de Texas– jamás ha interesado a la justicia mexicana. Atrapado en la guerra contra las drogas, Felipe Calderón carecía de fuerza para emprender acciones contra el Gobernador de Coahuila. Además, cuando el escándalo de la deuda se destapó, a mediados de 2011, la carrera presidencial ya estaba en marcha y los gobiernos del PRI patrocinaban la candidatura de Enrique Peña Nieto.

Peña defenestró a Humberto Moreira de la jefatura del PRI el 2 de diciembre de 2011 para descontaminar su campaña, pero desde la Presidencia lo protegió. Incluso facilitó su liberación del penal de Soto del Real, el 22 de enero de 2016, una semana después de su detención en el aeropuerto de Madrid “en una operación contra el blanqueo de capitales y otros delitos” (BBC News, 15.0.16). “Al tomar el cargo, la deuda estatal ascendía a 323 millones de pesos (unos 25 millones de dólares) y al dejarlo ascendía a 32 mil millones de pesos (aproximadamente 2 mil 500 millones de dólares). Esa deuda, en parte, se financió de forma irregular a través de documentos falsificados, de acuerdo con reportes de prensa de ese entonces”, publicó la radiotelevisora británica.

Siempre ha existido la sospecha de que una parte de la deuda por alrededor de 40 mil millones de pesos –35 mil millones con bancos y 5 mil millones con proveedores– se desvió a la campaña de Peña Nieto. El premio para el político coahuilense habría sido la presidencia del PRI. Las denuncias presentadas ante la Procuraduría General de la República (PGR) por el exsenador del PAN, Luis Fernando Salazar –ahora diputado de Morena– y el empresario Armando Guadiana Tijerina –senador del mismo partido– no arrojaron resultados y acaso ni siquiera fueron investigadas. Mientras tanto, Coahuila dedica más de 4 mil millones de pesos anuales al pago de intereses.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, cuya principal bandera de campaña fue erradicar la corrupción y castigar a los políticos venales, se lava las manos y acusa a Calderón de negociar con el PRI la absolución del exgobernador. El expresidente desmintió la versión en su cuenta de Twitter; recordó tener “públicas diferencias” con Moreira e insinuó que en caso de arreglo, ocurrió en otro Gobierno. “Si existiese algún documento que lo exonere –de dudosa legalidad– debe haber sido, como usted dice, por ‘cochupos’ que la FGR debe castigar, le pido que lo haga”, (24.09.19).

López Obrador compitió por la presidencia en 2012, pero es difícil que dinero de la deuda de Coahuila haya entrado a su campaña, pues los Moreira lo apostaron todo por Peña Nieto. Sin embargo, en la elección de 2018 AMLO pudo haberse beneficiado con votos inducidos por el clan. En tal circunstancia, el candidato del PRI, José Antonio Meade, habría sido traicionado. No sería el primer caso, como le consta al exgobernador Enrique Martínez, quien, después de haberle allanado el camino a los Moreira para hacerse con el poder, recibió una puñalada por la espalda. La megadeuda afecta principalmente a los pobres que AMLO dice defender. En Estados Unidos el expediente dista mucho de estar cerrado, máxime después de que Jorge Torres López se declaró culpable de lavado de dinero.
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