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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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17 Octubre 2019 04:00:00
Exprimir al cautivo
MG es arquitecto y desde hace mucho tiempo se dedica a supervisar obras de construcción. Tiene 75 años, una edad en la que en muchos países estaría retirado disfrutando de una pensión. Sin embargo, siempre ha trabajado por su cuenta, como persona física con actividad empresarial, por lo que no cuenta con una pensión. Además de su trabajo, que implica visitar obras, recibe terapias físicas por un accidente que tuvo hace años. Tiene una oficina registrada como sede fiscal, pero la usa poco, porque tiene que realizar visitas de obras o tomar terapias. Trabaja también con frecuencia desde su propia casa.

Recientemente llegó a su oficina, que comparte con la empresa de un hermano, un inspector del SAT. Había personal en la oficina, pero como él no estaba físicamente presente se le boletinó como “no localizado”. No dejaron, dice, “ninguna notificación. No quisieron ver ningún papel, por ejemplo, los pagos del IMSS, las declaraciones fiscales, etc. Solo querían verme a mí y no les importaba otra cosa. Según ellos, fueron dos veces, yo solo me enteré de una. Solicité una cita para aclarar la situación, pero las citas solo las dan para cambio de domicilio”. Como se le boletinó como no localizado, muchas empresas no pueden ya contratarlo.

No es este el único caso en que el Sistema de Administración Tributaria boletina como no localizados a personas o empresas porque no se encuentra al responsable en una visita. El SAT establece un proceso de verificación de domicilio fiscal a través de una página de internet disponible para personas físicas o morales, pero nunca se dice exactamente cuándo acudirá el inspector. El problema es que en estos tiempos una persona física o una pequeña empresa pueden tener actividades y ser cumplidos con sus obligaciones fiscales sin tener necesariamente a una persona presente físicamente todo el tiempo en el domicilio fiscal.

Los sistemas de control del SAT han mejorado enormemente. El sistema sabe cuándo un contribuyente registrado hace un pago o deduce una factura. La declaración anual se hace ya virtualmente sola. Las retenciones de los bancos aparecen de manera automática. Las computadoras del SAT nos tienen fiscalizados a todos los contribuyentes formales.

El SAT sigue enfrentando problemas para cobrar a todos los que deberían pagar. Por eso ha buscado endurecer las leyes contra el uso de facturas falsas. Margarita Ríos Farjat, la jefa del SAT, ha denunciado que de 2014 a la fecha se han detectado 8 mil 204 empresas con operaciones simuladas que ascienden a 1.6 billones de pesos. Esto significaría que la evasión por este concepto podría elevarse a 354 mil millones de pesos.

El problema es que los esfuerzos por aumentar la recaudación siempre recaen sobre los contribuyentes ya registrados, los cautivos. No hay el mismo afán por combatir la economía informal, que parece estar creciendo de forma acelerada. A los contribuyentes cautivos se les obliga a realizar trámites sin fin, como obligarlos a esperar visitas domiciliarias que llegan de sorpresa, sin pensar que en la economía moderna no se trabaja necesariamente dentro de una oficina.

Es loable que el SAT esté fortaleciendo sus esfuerzos por aumentar la recaudación, pero no tiene sentido exprimir más a los cautivos y mucho menos obligarlos a dejar de trabajar para esperar la visita de un inspector.

Coparmex
El Presidente dijo ayer que la Coparmex está apoyando la falsificación de facturas y la evasión fiscal. Pero no es cierto. La Coparmex pide que quienes sean acusados de un delito fiscal tengan posibilidad de defenderse legalmente y no sean encarcelados y despojados de sus bienes antes de ser juzgados.
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