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Guillermo Herrera Márquez
Guillermo Herrera Márquez
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07 Septiembre 2013 03:04:37
Facebook y Twitter capitales
Han pasado miles de años desde que Santo Tomás se aventuró a afirmar la existencia de los siete pecados capitales sin embargo a pesar de tanto avance tecnológico y científico seguimos pereciendo víctimas de los mismos males mucho tiempo después.

Quizás la forma de expresarlos han sufrido algunas modificaciones con el devenir del tiempo, es ahí donde las herramientas actuales nos han ayudado o perjudicado para mantener los mismos problemas que en la antigüedad. La soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza siguen tan vigentes desde el primer día de la creación, solo que ahora se puede hacer a escalas industriales.

A manera de pregunta quiero plantear: ¿Cuántos de estos pecados se consolidan y magnifican a la N potencia gracias a las redes sociales y la tecnología?

Para muchos la soberbia desencadena en muchos de los otros pecados, nos sentimos dignos de criticar con todo rigor a aquellos que nos rodean, incluso hoy en día los niños juzgan a los padres como si fueran lo peor del mundo, ni que decir a los maestros a quienes simple y sencillamente no respetan las nuevas generaciones, mucho menos a las personas de la tercera edad.

Arrogancia y altivez son parte solamente de los aspectos que reflejan dicha soberbia, donde se refleja toda esta Cenodoxia, la cual podemos observar a la perfección en las redes sociales como Facebook, donde nos gusta ser vistos, admirados, considerados, alabados e incluso halagados.

Para ver la avaricia en su máxima expresión basta con que observemos, olamos y analicemos nuestros centros de trabajo, donde no importa la salud física y mental de los trabajadores, solo se requiere producir ganancias y cifras que permitan hacer a los accionistas pasar del status de millonarios a multimillonarios.

Pareciera que las cosas materiales nos dieran personalidad, queremos más y más, es tanta nuestra carencia de valores que consideramos héroes a aquellos que matan, humillan, roban y secuestran pero que tienen amasadas grandes fortunas de dinero y propiedades.

La envidia es y ha sido un pecado natural de vivir en sociedad, siempre deseamos lo de los demás, nos parece atractivo lo ajeno y nos halaga ser envidiados, muestra que somos superiores que alguien en algún aspecto.

Cuantos millones de personas hombres y mujeres recurren a la tecnología para satisfacer sus necesidades lujuriosas, hemos visto casos incluso en las noticias de personas que se dedican a la pornografía infantil, o bien a distribuir y recibir fotografías de desnudos, donde lo que menos se hace es contemplarlas con fines artísticos como lo hizo en su tiempo Miguel Angel.

Cuando tenía Facebook me parecía risible observar fotografías de comida, era tanta la gula de algunas personas por ser tomados en cuenta que hasta le tomaban fotografías a sus comidas o bebidas y en cuestión de segundos las publicaban en la red, como si alguien le preocupara o robara el sueño por saber que están consumiendo.

La pereza es el pecado capital más noble para las redes sociales, ya que han logrado lo que ni el trabajo, escuela, deporte o lectura habían logrado antes que es estar esclavos de ellos gran parte del tiempo, noches, madrugadas y días en los que las personas pasan pegados a la computadora o teléfono para informar que hacen, siente o piensan.

En México no nos caracterizamos por ser expertos en materia estadística, pero valdría la pena analizar cuanta ineficiencia e inefectividad se ha presentado por personas que están en el trabajo presas de Twitter o Facebook, o bien en la escuela.

Lo aceptemos o no las redes sociales son un magnifico escaparate para poder observar como los siete pecados capitales mantienen una vigencia palpable y rica, la cual pinta para mantenerse por muchos años más.
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