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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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10 Febrero 2020 01:56:00
Fausto
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La actividad musical en el norte del país es notable y tengo la oportunidad de presenciar alguno de ellos. El viernes, el MOS, México Ópera Studio, con sede en la ciudad de Monterrey, de recién creación ya muestra resultados dignos de mencionar y más de tomar en cuenta. Bajo la dirección del maestro Alejandro Miyaki y el maestro Rennier Piñero, quienes cuentan con una trayectoria de aplaudir, se presentó Fausto, ópera en cinco actos del compositor francés Charles Gounod.

Esta obra fue compuesta hacia el año 1859 como eco al amor por la cultura germana que tenía Europa entera, si bien en un inicio no tuvo la aceptación deseada. Sin embargo el viernes pude constatar que los grandes autores siempre permanecen entre nosotros y que la inmortalidad del texto de Goethe, el mito germano y la música misma perdurarán.

Una puesta en escena basada en multimedia -recurso que hemos visto en otras presentaciones y cobra mucha notoriedad en nuestros días por la simbiosis entre lo tradicional y el uso de técnicas nuevas-, nos inundó de luz y vértigo, mientras nos transporta desde una biblioteca hasta la Saint-Chapelle con vitrales caleidoscópicos, y hasta el más profundo abismo de los infiernos, donde las almas sufren entre sangre derramada.

La notoriedad de los solistas resultó evidente, pues el MOS sabe bien reclutar a su elenco, pero también instruirlo de manera eficaz para llevar a cabo una obra como esta, que requiere no solo de capacidades vocales, sino profundamente histriónicas y de asimilación de caracteres psicológicamente complejos. La economía, si se puede llamar economía a un montaje como este, no es sinónimo de falta de brillantez y de genialidad. Presencie un gusto refinado y belleza artística.

Por supuesto el factor musical no podría estar por debajo de una dirección escénica pulcra, detallada y visionaria y nos asombra el trabajo de Alejandro Miyaki, quien nos hace comprender el compromiso hacia el arte y la dirección de proyectos como estos a un nivel de liderazgo admirable.

La orquesta conformada entre profesionales y estudiantes no demeritó el arduo trabajo del resto del equipo, sabiendo interpretar esta partitura de momentos realmente difíciles de ejecutar.

La dirección de Miyaki en la batuta es clara y sobria. Lo justo para poder transmitir la energía requerida, sin espasmos innecesarios y fuegos de artificio. La energía se percibe, la musicalidad es evidente y más aún lo es el futuro que les espera a los directores, al MOS y la comunidad amante de la música de alto nivel en Monterrey y el norte del país.
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