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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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05 Mayo 2019 04:06:00
Festejo con scielo tinto
QUERIDOS AMIGOS: definitivamente amo la vida y lo que hay en ella. Vivo de las bendiciones que día a día, hora tras hora recibo de Dios, como el poder respirar minuto a minuto. Hay personas que no pueden hacerlo, pues sus pulmones no les responden. Trato de ver la luz siempre, de seguir ese sexto sentido que aunque algunos no crean, es difícil que se equivoque. Por no hacerle caso a mi intuición, he tenido varias vivencias nada alentadoras.

Este 27 de abril cumplió mi hijito 27 años de estar con Dios. Son 27 años amándote hijo querido, hasta que pueda abrazarte algún día en ese paraíso donde segura gozas de Dios.

Hubo festejos sin duda , allá en Parras, Coahuila, donde los viñedos nos deleitan con sus parras llenas de esas jugosas uvas de diversos colores, que al ser procesadas, nos endulzan el palada con esos vinos rosados, blancos y scielo tinto, para después con la convivencia con los antiguos y nuevos amigos disfrutar de ese tiempo libre de los fines de semana.

Las experiencias de vida son enriquecedoras sin duda, y va uno maravillándose al transitar por ella. En una cata de vinos allá en Parras, que me invitó mi muy apreciada Mónica Ivonne, sí la de Las Delicias de mi General, esa gran mujer que cumplió años un día antes de que mi hijito, fue un bello festejo, que se juntaron sin duda, ya que en la mesa que nos tocó en la cata de vinos se encontraban Ricardo “Manuel” que cumpliría años al siguiente día, un chico recién casado con Lucía, bella joven, y mis paisanos de San Luís Potosí, y otro matrimonio muy agradable y amable, Cecí y Juan Carlos que venían de nuestra vecina ciudad de Monterrey. Pareciera que Dios nos crea y nosotros nos juntamos, se dice, hagan de cuenta que al minuto ya nos sentíamos como si nos conociéramos de toda la vida, ese clic de todos de inmediato, ese coincidir de la vida, y, ¡qué bonito! La risa, y buena conversación con ese scielo tinto, y un dúo que nos deleitó con esas canciones como Tatujes, que sin duda a muchos nos marcó, entre otras, esas lágrimas y risas que siempre se enlazan, como dirán por ahí algunos, “quién sabe cómo”, algunos con preocupaciones de los hijos, otros con duelos, otros de cómo pagaremos las deudas, en fin, cada loco con su tema, pero todo es maravilloso como es. Llegamos partiendo plaza, sí señor, pues mi amiga Ivonne, parecía la generala, o coronela, con esas botas, falda larga y sombrero, sólo le faltó el rifle, pero la verdad ni lo necesita. Pues la personalidad se impone y Ricardo “Manuel” dijo: ah Caray, ¿con quién estamos en la mesa? Y le digo: con La Doña ja, ja, ja. Y le pongo “Manuel” porque así le estuve diciendo hasta que me dijo: soy Ricardo Ruth ja, ja, ja. Soy buena para cambiar los nombres, quienes me conocen bien, lo saben. Han de disculpar.

Estuvimos bailando y cantando , brindando por los que estaban y por los que no también en otro lugar lindo del Centro de Parras, ya que se les fue la luz en los viñedos, pero que padre, pues disfrutamos de ese cielo estrellado tan hermoso, y pude ver esa estrella que más brillaba, claro siempre creemos que es nuestro ser querido, (mi niño), y tuvimos que emigrar al Centro. Finalmente nos fuimos a descansar a ese bello lugar lleno de nogales, la bella hacienda de mi querido amigo Nachito Chacón, que agradezco siempre sus finas atenciones, y le mando un abrazo siempre. Y pues así entre festejo y festejo, una de 40 y quiúbole años, otro pisándole a los 30, pero el alma se unificó sin distinción alguna. La vida es ahora, y es así como debemos de vivirla, al 100 como venga. Dios los bendiga. Un abra zo fra terno queridos amigos , su amiga Verónica, hasta la próxima. Diosito por delante.
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