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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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19 Abril 2020 03:09:00
Fragmentos del diario de Ana Frank
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Queridos amigos: con el gusto de saludarlos y pidiendo a Dios se encuentren con total salud, tanto de alma, mente, cuerpo y que las emociones vayan tomando su lugar dentro de sí, en esta época de nuestras vidas tan atípica, pero con la oportunidad indiscutible de ser cada día mejores personas de las que éramos antes de esta cuarentena que, seguramente se va a extender, así que, amigos míos, a poner en práctica la virtud de la paciencia, tolerancia, entre muchos otras, que nos servirán en nuestra espera a la libertad física, ya que recordemos que tenemos un regalo divino, la vida y con ella la bendita imaginación que bien podemos ser libres y viajar e imaginar lo más bello, tenemos miles de opciones de donde querer ir con esta divina y poderosa imaginación, así como lo hizo dentro de un espacio pequeño Ana Frank, una jovencita con su familia (sus padres y una hermana, Margot) y una familia, amigos, que al ser delatados, nunca se supo por quién, fueron víctimas del terrible holocausto en el año 1942.

Ana escribe su famoso y sensible diario antes de ser capturada por la GESTAPO, en julio de 1942, en Ámsterdam, Holanda: tuvieron que pasar a la clandestinidad a la “casa de atrás”, así la denominó ella, con la esperanza de algún día publicar su diario, ella en los inicios de su escritura en el diario que le regalaron en su cumpleaños número 13, pocos días antes de recluirse en ese apartamentito que su papá tiempo antes había acondicionado para la supervivencia de lo que él sabía que se avecinaba, y Ana escribe: “IMAGÍNATE QUÉ INTERESANTE SERÍA QUE YO PUBLICARA UNA NOVELA SOBRE LA CASA DE ATRÁS”.

Ana tenía sueños como todos y más las jovencitas de su edad, quería ser escritora cuando fuera adulta, sin imaginar que la misma vida la llevaría a serlo pero a una edad más temprana, y sin realmente ser consciente de ello.

Yo recuerdo que uno de mis primeros libros, uno de mis preferidos y que hasta el día de hoy añoro y recuerdo es precisamente El Diario de Ana Frank, que curiosamente lo leí a mis 12 o 13 años, segura que por eso me identifiqué con ella, al mismo tiempo que siempre he sido muy sensible a las desgracias y dolores de las personas, así como empática. Siempre desde niña me gustaron los casos de la vida real, por no decir los dramas. Y sin saberlo tampoco, la escritura… y bueno, heme aquí.
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