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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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23 Febrero 2010 04:01:17
Ganadores y perdedores, 2009
Ya se publicó el PIB de 2009, y resultó con una caída de 6.5%, un poco mayor que la de 1995 (6.2% con las cifras nuevas)

Varios medios han privilegiado esta comparación, de donde habrá muchos que deduzcan que en el año pasado sufrimos la peor crisis de la historia. Bueno, todo depende de cómo midan.

En términos de valor agregado, así es, los dos años fueron espantosos, pero uno de ellos fue peor por 0.3%. Si medimos por inflación, devaluación, empleo, pérdida de patrimonio, no hay duda de que 1995 fue mucho, pero mucho peor. Pero cada quien con sus comparaciones.

Lo que quiero compartir con usted hoy no es precisamente eso (ya el jueves hablaremos del empleo) sino cómo se distribuyó el golpe. Como siempre ocurre, a unos les va peor que a otros, e incluso en el año pasado, con todo lo malo que fue, hubo quien ganó, y ganó en serio.

Déjeme empezar por los ganadores, pues. En primer lugar, la minería, que en 1995 cayó casi 3% y en 2009 subió nada más 25%, ganador de calle. Con menos suerte, pero todavía con números positivos en un año tan malo, la industria fílmica y musical, que en 1995 cayó más de 9% y ahora subió 3%.

Algo parecido le ocurrió a la mensajería y correo, que creció 2%, frente a una caída de 8% hace 15 años. Los hospitales también tuvieron un año razonable, casi 5% de crecimiento frente a una caída de casi 4% en 1995. Y prácticamente ahí le paramos con los ganadores.

Van ahora los que perdieron, pero mucho menos que hace 15 años. No es que les haya ido muy bien, pero comparando con cómo les fue entonces, pueden darse por bien servidos. La construcción esté en este caso. En 2009 tuvo una contracción de 7.5%, que es mayor incluso que el PIB, pero en 1995 su caída fue de 25%. Y es que ahora, como decíamos no tuvimos ni crisis bancaria, ni inflación desatada, como en aquel entonces.

A las comunicaciones les ocurre algo similar, cayeron casi 11% en 1995 y ahora tuvieron un pequeño crecimiento de 1.6%, que no está nada mal. Los servicios varios (reparación, limpieza, etcétera) cayeron 3%, pero en 1995 habían caído 12%. Los servicios artísticos y los financieros tienen una suerte similar, cayeron 3% este año, frente a más de 8% en 1995. Les fue mal, pero comparativamente, no tanto.

Los que salieron más o menos igual de mal en 1995 y 2009 son: el turismo (11% de caída en 1995, y 10% en 2009), el comercio (13 y 15%, respectivamente), el transporte (6 y 8%), el alquiler de bienes muebles, incluyendo marcas y franquicias, que en 1995 cayó 8 y ahora 10%.

Y ahora sí, los que realmente tuvieron un año espantoso: la fabricación de equipo de transporte (autos), que cayó 22% en 1995 y ahora promedia 27% de contracción. La fabricación de prendas de vestir, que duplicó la caída de 5% de 1995, el alojamiento, que también duplica su caída de 1995, que en su caso fue de 6%, la confección que triplica la caída de 4% para casi llegar a 12% en 2009, y lo mismo le ocurre a la madera.

Pero todavía nos falta. Los servicios educativos, que en 1995 crecieron casi 3%, ahora tienen una caída de 4.5%. Lo mismo ocurre con los servicios inmobiliarios.

La fabricación de equipo de cómputo y similares, que en 1995 prácticamente la libró (ni creció ni se contrajo), ahora tiene una caída de casi 19%. Y la industria metálica básica, que en 1995 creció 4%, ahora cae prácticamente 20%.

Como puede verse, en esta danza de cifras, no fue igual 2009 para todos. Sin duda, en el promedio tuvimos una contracción muy importante, similar a la de 1995, como decíamos, e incluso un poco mayor. Pero el golpe fue muy diferente ahora.

En lugar de convertirse en casi la tumba de la construcción, como ocurrió hace quince años, ahora a quien más fuerte golpeó fue a la industria manufacturera, en particular a quienes exportaban más a Estados Unidos, como la industria automotriz y de cómputo.

La razón es muy clara. Mientras que en 1995 la crisis fue nuestra, y nuestro sistema financiero fue el que se hundió, arrastrando a la construcción, ahora la crisis fue de Estados Unidos, que nos dejó de comprar. Por lo mismo, la recuperación que inició a mediados de 2009 se nota más en los sectores que más habían caído en la primera mitad del año. De cualquier forma, siguen muy debajo de como estaban antes de la crisis, y por eso el promedio del año arroja esas cifras tan terribles.

Como quiera que sea, la crisis tocó fondo en julio, y de entonces para acá las cifras son mucho mejores. En cosa de unos meses, si Grecia o Portugal no se hunden, es posible que varias de las actividades económicas estén ya al nivel previo a la crisis. Otras tendrán que esperar hasta fines de año, y unas más es posible que no vuelvan al nivel previo sino hasta dentro de dos años.

El impacto de esta crisis en el empleo, y de cómo esta lenta recuperación puede impactar otras variables sociales, lo tenemos que dejar para próximas colaboraciones.
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