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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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14 Septiembre 2019 04:00:00
Garantías para todos
¿Nos hemos preguntado por qué hay tanto desorden en la sociedad? ¿Por qué los delincuentes se sienten con el derecho de agredir a los ciudadanos? ¿Por qué a las fuerzas del orden se les repliega, insulta y agrede? Por una sencilla razón: Quien está fuera de la ley considera que la ley está de su parte.

Hay algo de razón porque las leyes parecerían estar acomodadas para brindar protección a quien comete un delito, que para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos.

Un día sí y otro también, hay acontecimientos de violencia que estremecen a la sociedad. Los delincuentes no temen a las autoridades del orden; están conscientes que ¿la ley? ¿los protectores de sus supuestos derechos? estarán de su lado. Difícilmente serán aprehendidos, menos aún encerrarlos, que es lo que los ciudadanos desearíamos.

¿Para qué acudir a interponer una denuncia? Si hay quien considera que es pérdida de tiempo y también se manifiesta el temor a las represalias. Están conscientes que el agresor saldrá libre, si es que lo atrapan.

El ladrón, el agresor, el sinvergüenza, parecería que tiene más derechos que el ciudadano respetuoso de las instituciones y no causa problemas. Los primeros, en todo momento encontrarán defensores dejando desprotegida a la sociedad que tiene que vivir de alguna manera, con el temor de ser víctima de maleantes.

Andamos muy mal. No puede ni debe ser que la delincuencia haya ido ganando espacios porque no ha habido autoridad o gobierno alguno que ponga orden. Como pretexto se anteponen “los derechos” de los delincuentes.

A los ciudadanos nos han ido dejando solos, sin protección; la delincuencia ha crecido porque se le ha permitido. Se han incrementado las adicciones porque por los mismos “derechos” que se pregonan se ha permitido su venta y consumo. Nadie reflexiona entre el bien y el mal; lo que es bueno y lo que no lo es. Lo que se debe hacer y lo que no se debe permitir.

La ética y la moral fue sustituida por “derechos”. Las Garantías individuales contempladas en nuestra Carta Magna se modificó a Derechos.

Poco a poco se permitió que la delincuencia se fuera sintiendo más protegida que los ciudadanos respetuosos de las instituciones. Los llamados Derechos Humanos vinieron a sustituir el orden, el respeto, en una palabra, los valores.

Y más rápido de lo que se cree, el delincuente de todas las edades se fue sintiendo dueño de la situación porque sencillamente tiene “derechos”.

La delincuencia se ha incrementado de manera peligrosa. Roban, asaltan, hacen lo que quieren por una razón: saben perfectamente que si los atrapan no pisarán la cárcel. Quien tiene dinero pagará un buen abogado, el que no, con el dinero de los impuestos de los ciudadanos se le asignará uno.

Por lo tanto ¿Para qué denunciar? Los afectados así lo consideran y no acuden en buena parte ante la autoridad correspondiente porque temen por su seguridad y su familia.

Es triste y lamentable pero cierto.

Los legisladores deberían darse cuenta del daño que representa hacer modificaciones a nuestra Carta Magna. No debe ser al gusto de partidos o personas como ha ocurrido y sigue ocurriendo. Ellos, legisladores tienen una gran responsabilidad con el país y la oportunidad de hacer las cosas bien y no lo han hecho.

Al ocupar una curul se consideran intocables, al grado de creer que están ahí para hacer lo que les venga en gana y no es así.

Todos tenemos derechos, es cierto. Sin embargo, quien transgrede la ley no puede tener los mismos beneficios que quien la respeta. El desorden, la falta de respeto a las instituciones, el incremento de la delincuencia es una consecuencia de las concesiones otorgadas a individuos que transgredieron la ley.

La educación empieza en casa, en el hogar y a muy temprana edad. El Estado debe respetar y hacer respetar las leyes. No pretenda un gobierno garantizar la paz y devolver la tranquilidad a los ciudadanos mediante recomendaciones absurdas a delincuentes. Lo que consigue un gobernante que cede a concesiones es ser el hazmerreír de la propia delincuencia además de quedar “atrapado” en complicidades con grupos delictivos.

Garantías para todos, siempre velando por el bien de la Nación, como lo establece nuestra Constitución. Darle a las fuerzas del orden el apoyo decidido para que cumplan con su deber en la lucha contra la delincuencia.

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