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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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01 Diciembre 2019 04:09:00
Gracias infinitas… y luz en su camino
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En memoria del profesor José de Jesús Navarro Navarro.

Queridos amigos: llena de gratitud y amor, les mando mucha luz y bendiciones para ustedes y sus apreciables familias, que la salud y la paz reine siempre.

Con un aire de gratitud les comparto un sentir de mi alma y de mis bellos recuerdos cuando en el 2001 fui al Instituto Liceo Alberto del Canto, a una entrevista de trabajo donde les deje mi CV, al segundo día, me llaman, que estaba contratada, que me presentara el lunes siguiente. Muy contenta y llena de ilusión por mi primer día de trabajo, llego al Liceo y siento al entrar un aire de nostalgia, una energía que no lograba entender, y al preguntarle a mi querida Berthita (la secretaria hermosa) qué sucedía, con mucho pesar me comenta que se había accidentado el hijo de los dueños, su amado hijo Pecos, y que se encontraba muy delicado en el hospital en coma. Así mi primer día… al pasar los días, llego al hospital, me pongo a sus órdenes. Después de un doloroso y muy difícil mes, gracias a Dios sale de coma nuestro Pecos. Y me llaman mis jefes (el profesor Navarro y Nora), y me solicitan sea la terapeuta de su hijo. Yo aún sin poder responder, el profesor Navarro y mi querida Nora Lagarda me dicen: confiamos en ti, sabemos que tú puedes sacar adelante a Pecos, tienes todo nuestro apoyo.

Yo aún en shock, voy con mi mamá, le cuento y me dice, tienes lo más importante hija, el amor, y eso te dará la sabiduría y el conocimiento lo vas ir acrecentando, rápidamente mandé traer libros de México especializados, y documentarme y ver de qué manera podría ayudar al 100% a Pecos. Los primeros seis meses eran cruciales para su mayor recuperación. Y no solo me abrieron las puertas de su instituto primero, sino las de su hogar, y las de su bella alma… padres preocupados por la recuperación de su amado hijo, lo hicieron perfectamente, padres amorosos, siempre al pendiente de Pecos y lo que se requiriera, sobre todo amor infinito para su hijo.

Yo recuerdo que les dije que el avance será día a día, que sería a largo plazo, y que con amor, y disciplina llevaríamos a Pecos a recuperar lo más posible sus facultades, habilidades… ya que el Doctor mayor era Dios, y en él confiamos. Fue un largo camino, difícil, yo iba a trabajar al Liceo de 7:15 am a casi 3:00 pm, comía y me iba con Pecos, tres horas de amor dedicaba a ese bello joven, que ha sido mi ejemplo de amor y tenacidad de vida, él marco mi vida, y cuando me sentí desfallecer en momentos muy difíciles y tristes posteriores, lo recordaba a él, aunque los primeros días se rehusaba a cooperar, pues era muy normal, pero con paciencia y amor, al tercer día ya nos habíamos robado el alma, qué bello ser humano.

El martes 26 de noviembre pasado me entero del sensible fallecimiento de mi querido, admirado, y respetado profesor José de Jesús Navarro Navarro, realmente mi corazón se entristeció, y mis recuerdos afloraron, y aquí estoy compartiendo un pedacito de mi caminar con él y su apreciable familia, los logros eran día a día, sólo los domingos descansábamos, parece que aún veo los ojos de ternura y de amor que el profesor Navarro tenía para con su hijo Pecos, sé que lo amó con toda su alma, al igual que mi querida Nora, mamá de Pecos. Lloramos, reímos, festejamos, gritamos de alegría por sus avances del día a día, recuerdo perfecto como si fuera ayer, un 10 de mayo, teníamos un gran regalo para NORA, Pecos por primera vez después de su lamentable accidente, pudo decirle MAMÁ… AMOR AMOR.. . imposible no romper en llanto de alegría por ese gran logro que nos llevó tres meses diarios, para poder volverle a decir a su madre, mamá nuevamente. Aún me emociona recordar ese bello momento todos llorando de alegría en su casa.

El profesor Navarro era muy estricto, muy culto, era especial, rígido en muchas cosas también, pero sabía escuchar, era justo sin duda, con gran experiencia en la educación, pero su lado tierno y frágil sin duda siempre fue Pecos. Formé parte de su familia, eso me llena el alma. Festejaba con gran júbilo sus logros. Hoy por hoy la palabra que usa Pecos para nombrar o contestar, es AMOR AMOR, Dios mío, las lágrimas recorren mis mejillas los recuerdos a flor de piel… no lo puedo evitar, gran sorpresa por su partida de este mundo, viene la nostalgia, pero dejó en cientos, sino es que en miles de maestros, alumnos, y demás personas, un legado de rectitud, trabajo, esfuerzo, tenacidad, valores y muchas cosas más, gracias infinitas desde el fondo de mi corazón a un gran ser humano, con áreas de oportunidad de mejorar como todos, a eso venimos a perfeccionar el alma, que sin duda él lo logró. Se queda su legado, sus hijos, su familia, su herencia de haber dado todo a la educación. En lo personal, me da una alegría haber coincidido en la vida con él, de haberle aprendido, gracias por su apoyo siempre, como madre de familia pues tuve a mis tres hijas en el Liceo, como docente de Liceo, y como terapeuta de su hijo, gracias por esas palabras en su momento justo, que me levantaron. Infinitas gracias, mucha luz divina en su camino con el Señor. Evolucionó sin duda a un plano divino. Nos veremos sin duda. Un abrazo y todo mi amor para su familia, Pecos querido, a mi querida Nora y Bobby. Compañeros de trabajo, alumnos, y demás personas que al igual que yo apreciamos mucho al profesor Navarro.

Un abrazo fraterno lleno de amor familia Navarro Lagarda y familia Liceo Alberto del Canto. Hasta la próxima, su amiga Verónica, Diosito por delante.

En memoria del profesor José de Jesús Navarro Navarro.

Queridos amigos: llena de gratitud y amor, les mando mucha luz y bendiciones para ustedes y sus apreciables familias, que la salud y la paz reine siempre.

Con un aire de gratitud les comparto un sentir de mi alma y de mis bellos recuerdos cuando en el 2001 fui al Instituto Liceo Alberto del Canto, a una entrevista de trabajo donde les deje mi CV, al segundo día, me llaman, que estaba contratada, que me presentara el lunes siguiente. Muy contenta y llena de ilusión por mi primer día de trabajo, llego al Liceo y siento al entrar un aire de nostalgia, una energía que no lograba entender, y al preguntarle a mi querida Berthita (la secretaria hermosa) qué sucedía, con mucho pesar me comenta que se había accidentado el hijo de los dueños, su amado hijo Pecos, y que se encontraba muy delicado en el hospital en coma. Así mi primer día… al pasar los días, llego al hospital, me pongo a sus órdenes. Después de un doloroso y muy difícil mes, gracias a Dios sale de coma nuestro Pecos. Y me llaman mis jefes (el profesor Navarro y Nora), y me solicitan sea la terapeuta de su hijo. Yo aún sin poder responder, el profesor Navarro y mi querida Nora Lagarda me dicen: confiamos en ti, sabemos que tú puedes sacar adelante a Pecos, tienes todo nuestro apoyo.

Yo aún en shock, voy con mi mamá, le cuento y me dice, tienes lo más importante hija, el amor, y eso te dará la sabiduría y el conocimiento lo vas ir acrecentando, rápidamente mandé traer libros de México especializados, y documentarme y ver de qué manera podría ayudar al 100% a Pecos. Los primeros seis meses eran cruciales para su mayor recuperación. Y no solo me abrieron las puertas de su instituto primero, sino las de su hogar, y las de su bella alma… padres preocupados por la recuperación de su amado hijo, lo hicieron perfectamente, padres amorosos, siempre al pendiente de Pecos y lo que se requiriera, sobre todo amor infinito para su hijo.

Yo recuerdo que les dije que el avance será día a día, que sería a largo plazo, y que con amor, y disciplina llevaríamos a Pecos a recuperar lo más posible sus facultades, habilidades… ya que el Doctor mayor era Dios, y en él confiamos. Fue un largo camino, difícil, yo iba a trabajar al Liceo de 7:15 am a casi 3:00 pm, comía y me iba con Pecos, tres horas de amor dedicaba a ese bello joven, que ha sido mi ejemplo de amor y tenacidad de vida, él marco mi vida, y cuando me sentí desfallecer en momentos muy difíciles y tristes posteriores, lo recordaba a él, aunque los primeros días se rehusaba a cooperar, pues era muy normal, pero con paciencia y amor, al tercer día ya nos habíamos robado el alma, qué bello ser humano.

El martes 26 de noviembre pasado me entero del sensible fallecimiento de mi querido, admirado, y respetado profesor José de Jesús Navarro Navarro, realmente mi corazón se entristeció, y mis recuerdos afloraron, y aquí estoy compartiendo un pedacito de mi caminar con él y su apreciable familia, los logros eran día a día, sólo los domingos descansábamos, parece que aún veo los ojos de ternura y de amor que el profesor Navarro tenía para con su hijo Pecos, sé que lo amó con toda su alma, al igual que mi querida Nora, mamá de Pecos. Lloramos, reímos, festejamos, gritamos de alegría por sus avances del día a día, recuerdo perfecto como si fuera ayer, un 10 de mayo, teníamos un gran regalo para NORA, Pecos por primera vez después de su lamentable accidente, pudo decirle MAMÁ… AMOR AMOR.. . imposible no romper en llanto de alegría por ese gran logro que nos llevó tres meses diarios, para poder volverle a decir a su madre, mamá nuevamente. Aún me emociona recordar ese bello momento todos llorando de alegría en su casa.

El profesor Navarro era muy estricto, muy culto, era especial, rígido en muchas cosas también, pero sabía escuchar, era justo sin duda, con gran experiencia en la educación, pero su lado tierno y frágil sin duda siempre fue Pecos. Formé parte de su familia, eso me llena el alma. Festejaba con gran júbilo sus logros. Hoy por hoy la palabra que usa Pecos para nombrar o contestar, es AMOR AMOR, Dios mío, las lágrimas recorren mis mejillas los recuerdos a flor de piel… no lo puedo evitar, gran sorpresa por su partida de este mundo, viene la nostalgia, pero dejó en cientos, sino es que en miles de maestros, alumnos, y demás personas, un legado de rectitud, trabajo, esfuerzo, tenacidad, valores y muchas cosas más, gracias infinitas desde el fondo de mi corazón a un gran ser humano, con áreas de oportunidad de mejorar como todos, a eso venimos a perfeccionar el alma, que sin duda él lo logró. Se queda su legado, sus hijos, su familia, su herencia de haber dado todo a la educación. En lo personal, me da una alegría haber coincidido en la vida con él, de haberle aprendido, gracias por su apoyo siempre, como madre de familia pues tuve a mis tres hijas en el Liceo, como docente de Liceo, y como terapeuta de su hijo, gracias por esas palabras en su momento justo, que me levantaron. Infinitas gracias, mucha luz divina en su camino con el Señor. Evolucionó sin duda a un plano divino. Nos veremos sin duda. Un abrazo y todo mi amor para su familia, Pecos querido, a mi querida Nora y Bobby. Compañeros de trabajo, alumnos, y demás personas que al igual que yo apreciamos mucho al profesor Navarro.

Un abrazo fraterno lleno de amor familia Navarro Lagarda y familia Liceo Alberto del Canto. Hasta la próxima, su amiga Verónica, Diosito por delante.
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