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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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04 Abril 2019 03:46:00
Grillete del siglo 21
En México, 89% de los ciudadanos con un teléfono inteligente con paquete de datos usa el móvil para acceder a las redes sociales y la principales es WhatsApp, según información de la Asociación Mexicana de Internet. ¿Por qué este dato? Simple: cada que usted o yo vamos a un negocio, caminamos por la calle o vamos en el auto, una o más personas se desplazan o van con su cabeza agachada revisando su servicio de mensajería instantánea.

Nos referimos a WhatsApp porque 98.7% de los usuarios de internet en México utiliza regularmente este servicio de mensajería, de acuerdo con HootSuite, de manera que 91% de las personas que está en las redes sociales utiliza WhatsApp activamente.

El uso de las redes sociales aumenta constantemente y según Statista se espera que crezca hasta alcanzar los 68.01 millones de mexicanos en 2022, que corresponde a casi la mitad de la población mexicana (49.3%), estimó HootSuite.

¿Sabe usted cuántas horas puede estar frente a la pantalla de su teléfono revisando e interactuando a través de WhatsApp en una semana?: 16 horas y 19 minutos, esto es, dos jornadas laborales; y en un día, usted puede aplicar 5 horas y 40 minutos en la red de mensajería. ¿En qué pudo utilizar 16 horas y 19 minutos en siete días y cómo habría empleado 5 horas 40 minutos de hoy si no los pasa frente a la pantalla de su teléfono inteligente?

El uso de WhatsApp puede desencadenar conductas adictivas y estrés, de acuerdo con un estudio recogido en el artículo El Impacto de la Mensajería Instantánea en los Estudiantes en Forma de Estrés y Ansiedad para el Aprendizaje (Dr. Joan Francesc Fondevila Gascón, Marta Carreras Alcalde, Pedro Mir Bernal, Dr. Josep Lluís del Olmo Arriaga y Dra. María Jesús Pesqueira Zamora, 2014). Esta relativa nueva adicción es cada vez más intensa, crece y crece al punto de ser casi omnipresente porque al sitio que usted o yo vayamos hay un ser humano con un teléfono inteligente en su mano.

Cuando usted va a pagar en un restaurante el cajero o cajera tiene el teléfono en la mano o sobre su estante y está revisando su servicio de mensajería instantánea. ¿Cómo le atiende? ¿Está concentrado en su trabajo? ¿Es productivo? ¿Sabe qué sucede? ¿Cubre su horario de trabajo enfocado en él?

Va usted a tomar con un amigo o amiga y mientras conversan cara a cara su interlocutor deja de poner atención porque debe responder a un mensaje de WhatsApp. Sigue usted conversando y sus manos acompañan su mensaje porque considera importante lo que usted cuenta, pero suena la alerta de WhatsApp y su interlocutor se distrae por el sonido y voltea a ver su teléfono, que todo momento está sobre la mesa como un arma amenazante. Voltea para seguir escuchando, pero no aguanta, no soporta… ¡Llegó un mensaje de WhatsApp! Toma el teléfono para responder, de inmediato usted pasa a segundo término, es irrelevante.

La herramienta de comunicación instantánea no es mala, sino la forma en cómo la usamos es lo que ha desarrollado malos hábitos y una adicción que no vemos como tal porque son mensajes. “Perdón, ¡me llegó un WhatsApp! Lo siento”.
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