×
Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
ver +
Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

" Comentar Imprimir
26 Agosto 2019 03:48:00
Guerra comercial
Durante un momento pareció que Donald Trump se daba cuenta de los daños que está causando su guerra comercial. Ayer por la mañana, en la reunión del Grupo de los 7 en Biarritz, Francia, se le preguntó si tenía dudas sobre los aranceles a China que han generado una caída generalizada de los mercados internacionales. “Sí claro, ¿por qué no?... Tengo dudas sobre todo”, respondió. Horas después, sin embargo, su secretaria de prensa, Stephanie Grisham, afirmó en un correo electrónico que la respuesta del Presidente había sido malinterpretada: “El presidente Trump ha respondido en afirmativo, porque lamenta no haber aumentado más los
aranceles”.

El proteccionismo de Trump está atado a una ideología hace mucho tiempo desacreditada en economía, el mercantilismo, que considera que el propósito del comercio exterior es generar un superávit por lo que los aranceles a productos extranjeros aumentan la prosperidad de un país. David Ricardo, el economista británico, empezó a socavar esta idea en el siglo 19 al postular la teoría de las ventajas comparativas. En “un sistema de libre comercio perfecto” –escribió–, cada país dedica “su capital y su trabajo” a aquellas actividades que más lo benefician, lo que “estimula la industria”, “premia el ingenio”, “difunde beneficio general y une, por un lazo de interés e intercambio, a la sociedad universal de las naciones”

Hoy la mayoría de los economistas e historiadores coinciden en que el proteccionismo hace daño tanto a los productores del país exportador como a los consumidores del importador. Los aranceles de Trump han afectado “a China y a otros países extranjeros”, apuntó recientemente Paul Krugman, ganador del Premio Nobel de Economía, pero “la familia promedio” en Estados Unidos “terminará pagando mil dólares más al año por precios más altos. Las guerras comerciales casi nunca tienen vencedores claros, pero con frecuencia dejan cicatrices de largo plazo en la economía mundial”.

Lo curioso es que Estados Unidos está gozando su período de expansión más prolongado de la historia: 121 meses en julio para superar los 120 meses de 1991-2001. Ha sido, es cierto, una expansión de menor vigor que otras, pero la simple duración asombra.

El mayor riesgo a la continuación de este crecimiento es la guerra comercial contra China y otros países. La economía china creció 6.2% en el segundo trimestre de este 2019, lo cual es quizá rápido en términos internacionales, pero resulta la cifra más baja en 27 años. Con la aplicación de nuevos aranceles estadunidenses a partir del 1 de septiembre, se espera una mayor desaceleración, la cual afectará a muchos países, entre ellos a Estados Unidos, el mayor exportador a China.

El presidente Trump no parece tener la inteligencia económica para entender que él mismo está socavando la expansión que le puede dar el triunfo en las elecciones presidenciales de 2020. Su guerra comercial es, en este momento, la mayor amenaza a la economía del mundo y de su propio país. Quizá sus amenazas pretendían ser un simple instrumento de negociación para obligar a China a descartar políticas comerciales que efectivamente son injustas, pero la apuesta está terminando mal. Todos en el mundo pagaremos el costo de esta falsa idea de que el proteccionismo aumenta la prosperidad de un país.


Modesto anarquista

AMLO recordó este 24 de agosto el 120 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges afirmando: “Es de esos pocos intelectuales de derecha pero independientes de verdad y no fingía”. Borges, sin embargo, no era de derecha. “Soy un modesto anarquista, a la manera spenceriana –dijo una vez–. Creo en el individuo, no en el Estado”. Aun así, me parece maravilloso que el Presidente haya celebrado al autor de El Aleph.

Imprimir
COMENTARIOS


6

  • 8 9
  • 7
1
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65