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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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18 Abril 2020 04:00:00
Hacer equipo
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En la era de la disrupción no triunfa el genio solitario, triunfa un equipo. Esta máxima es aplicable en los negocios y, claro, en la política. Un claro antiejemplo es el triste espectáculo de la 4T, donde un terrible jefe lidera equipos con muchos lambiscones e ineptos. Hombre, no rompen ni un buñuelo a sentones.

¿Cómo se hace un buen equipo? Revisemos el Proyecto Aristóteles, de Google. En 2012, el gigante de Mountain View se propuso encontrar por qué unos equipos funcionaban mejor. Y lo hizo al estilo Goog-le: con datos y “number crunching”. Bautizaron al proyecto “Aristóteles” por su cita: “El todo es más que la suma de sus partes”.

El estudio fue muy completo: Analizaron 180 equipos (115 de ingeniería y 65 de ventas). Incluyeron equipos de alto y bajo rendimiento, establecieron parámetros precisos de de- sempeño; realizaron cientos de entrevistas y analizaron 250 elementos de encuestas.

Con toda esta información se crearon más de 35 modelos estadísticos para identificar qué marca la diferencia en rendimiento. ¿El mayor descubrimiento? Lo importante no es quién está en el equipo, sino de cómo trabaja el mismo.

Específicamente, cinco factores distinguían a los mejores equipos. En orden de importancia: Seguridad Sicológica, confiabilidad, estructura y claridad, significado o propósito claro e impacto, particularmente del trabajo individual, y su peso para el equipo y para la organización. Interesantes y prácticas.

Y pues queda claro que muchos de los equipos que implementan los proyectos de la 4T tronarían feo esta prueba. Por ejemplo, ¿qué seguridad sicológica puede tener Arturo Herrera para exponer los riesgos financieros y económicos de las políticas de YSQ si cuando lo hace el jefazo lo contradice públicamente? O bien, ¿qué tan confiable puede ser el sistema de Salud si en el Gobierno no entienden ni jota de logística en la compra de medicamentos?

Regreso a los equipos de alto desempeño. Aquí van nueve consejos de Justin Bariso, autor del libro EQ Aplicado: escuchar primero, mostrar empatía, autenticidad, demostrar con el ejemplo (acciones sí, rollos no), ayudar, ser humilde, ser transparente y reconocer lo bueno de forma sincera y específica (con generalidades, no). No creas que se me olvidó el número 9: comprometerse aun estando en desacuerdo. Quizá es el más importante.

En su carta a los accionistas de Amazon del 2018, Jeff Bezos escribe sobre la importancia de decidir rápidamente. Argumenta que hay dos tipos de decisiones: deliberadas, entre muchos y lentas para grandes asuntos (tipo 1); rápidas y entre pocos para la mayoría de las cosas (tipo 2). Y luego da tres tips para decidir bien:

a) Decidir con el 70% de la información. Pero ojo, hay que reconocer rápidamente las decisiones malas... ¡y corregirlas!

b) Aplicar la frase: “estoy en desacuerdo, pero me comprometo”.

c) Reconocer temprano desviaciones y escalarlas rápido. Para que alguien tome cartas en el asunto, decida y todos se vuelvan a comprometer.

También oro molido. Seguro te sirven. Y, bueno, aunque peque de iluso: ojalá por ahí alguien lo lea y aplique en el Gobierno. Urgen mejores ideas. Urgen mejores equipos.



Posdata.

En EU bastaron 10 días para agotar 350 mil millones de dólares de préstamos a Pymes, con un tope de 10 millones por crédito. ¿En México? Dizque (está por verse) darán 2 millones de créditos de mil dólares cada uno. ¿Mil dólares? Es una vacilada. No sirve para nada.

En pocas palabras... “El mayor ingrediente del estrellato es el resto del equipo”.

John Wooden Coach de basketball


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