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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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02 Abril 2009 03:39:01
¿Hay soluciones?
Para el mexicano, la historia es asueto con goce de sueldo


I

El caro leyente Francisco González Muñoz, quien dice leer éstos pergeños desde Orlando, Florida, comparte sus pensamientos acerca de la crisis en México con una misiva asaz interesante, diríase que extraordinariamente honda.

En su misiva, el señor González Muñoz describe lo que es, según su percepción y su parecer y sentir, el peculiar modo de ser del mexicano, y trasmite su evidente angustia por la crisis con una interrogante escueta: “¿Hay soluciones?”

Y añade, en atentísima misiva trasmitida por el ciberespacio, lo siguiente: “Sé que cada mexicano tiene una solución a nuestros graves problemas, pero cada una es planteada en función del interés personal y no el social”. Precisa el leyente aquí identificado: “Lo que digo es que cada mexicano piensa en soluciones que le resuelvan el problema a él, no a los demás -los mexicanos todos. Pensar así es parte de nuestros problemas...

II

Afirma: “Así somos. El vector español tiene sustentos reconocidos (e) identificados por los historiadores: la religión (que usted llama organizada para fines de poder y negocio) y la iglesia católica, así (como) la educación”.

El leyente González Muñoz arriba a un silogismo concluyente que antojaríase lapidario: “Resolvemos nuestros dilemas subjetivamente, anhelando que una energía metafísica teísta lo haga por nosotros; que otros se sacrifiquen, nosotros no...

“Anhelamos, deseamos y de hecho convocamos o incluso pedimos y hasta exigimos mentalmente o en voz alta que esa fuerza metafísica nos de las soluciones a nuestros problemas personales o existenciales... En esa esperanza -ni siquiera hacemos un esfuerzo invocando a la fuerza superior, antropomorfa y metafísica, a que acuda a auxiliarnos, resolviéndonos los dilemas- le apostamos al futuro abstracto; no vemos al pasado... Y el pasado ya nos dio las soluciones, en uno u otro sentido: el pasado nos dio la lección de que ninguna divinidad teísta resolverá los dilemas del presente; el pasado nos dice qué es lo que hay que hacer hoy”.


III

Elucida: “Lo que tenemos que hacer hoy, si nos nutrimos del pasado, es hallar salidas de éste laberinto (en el) que nos encontramos. Sólo el pasado -la historia- nos dice cuál es el camino a seguir... Nos dice por dónde ir, cómo andar, cuándo empezar la caminada, qué nos espera por ese sendero, qué obstáculos nos aguardan y las claves para superarlos o evitarlos... También nos dice el pasado que el camino es interminable, sin fin...
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