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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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15 Septiembre 2018 04:00:00
Héroes de ayer, hoy y siempre
La Historia la escriben los vencedores. Al menos eso es lo que dicen quienes se refieren a hechos sucedidos en el pasado. Es decir, cada quien resalta lo que conviene desde su percepción.

Las opiniones ahí están; otras más vendrán; lo único cierto es que la Historia de nuestro país es realmente hermosa y de una riqueza extraordinaria. La importancia de ella está en conocerla, en disfrutarla y que todo aquello que signifique injusticia, no se repita.

Por eso es muy importante que todos conozcamos la Historia de nuestro amado país. Analicemos los hechos y nos formemos un criterio de todo lo que ha ocurrido pero también de lo que está sucediendo. Tengamos presente que lo que acontece hoy, será historia, mañana.

Démosle a los personajes de nuestra historia, el reconocimiento que merecen; no podemos ni debemos permitir que el nombre de ellos se elimine de los libros. Como tampoco es justo que se pretenda minimizar lo que hicieron por el país.

Es triste observar en los reportajes en televisión, a los niños responder con un “no se”, cuando se les pregunta ¿qué se celebra hoy? Y peor cuando dicen: “En la escuela nos dijeron que no iba a haber clases, pero no dijeron por qué”.

Tristeza y vergüenza al ver cómo anda la educación o más bien, la instrucción en nuestro país. Necesario recuperar la lectura, la enseñanza con calidad. Recuperar el deseo de enseñar y de aprender.

En fin, confiemos que ahora con un nuevo gobierno se mejore todo lo que se ha criticado y que realmente haya el cambio que el país necesita urgentemente, en cuanto a Educación.

Hablemos de héroes, no precisamente de los que aparecen en los libros, sino los de carne y hueso. A los que conocemos a través de sus acciones cotidianas y poco reconocidas.

A los hombres que exponen su propia integridad para estar siempre dispuestos a proteger a la Nación. Más ahora que la seguridad en nuestro país está más que debilitada, en verdadero riesgo.

Me refiero, por supuesto a los elementos de las Fuerzas Armadas y Marina, que están actuando, obedeciendo órdenes, cumpliendo con su deber.

Y si fueron sacados de sus cuarteles -situación que ha sido criticada por quienes se sienten afectados- es por la necesidad urgente de hacer frente a una situación de inseguridad que se salió del control de los gobiernos estatales y locales.

Curiosamente se critica la actuación necesaria de nuestros militares y marinos; sin embargo se guarda silencio ante la ola de violencia, desapariciones, violaciones a los derechos humanos de víctimas de los grupos delincuenciales.

Es de llamar la atención el señalamiento que se hace a las Fuerzas Armadas. Señalamientos que van seguidos de recomendaciones por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a las que siguen averiguaciones.

Sin embargo, ¿Cuántas recomendaciones se han hecho a algún cártel o grupo delincuencial por la desaparición y muerte de levantados o secuestrados?.

Padres exigiendo el regreso de sus hijos y culpando a fuerzas del orden de la desaparición de sus muchachos. Buenos muchachos, estudiantes, que si robaron autobuses fue porque no tenían en que movilizarse para ir a alguna protesta. Se entiende, son padres. Y para los padres no hay hijo malo, ni descarriado. Solo hay hijos.

Acciones politizadas, utilizadas para denigrar a quienes día a día, de una manera valiente y decidida tratan de recuperar el orden para bien de la Nación.

Todos ellos, militares y marinos, desempeñan tareas dignas de ser reconocidas por la población, pero que lamentablemente en ocasiones no sucede. El reconocimiento tarda o lo que es peor, no llega. Y no se vale. Lo que están pasando al enfrentar a los grupos que se han apoderado de comunidades enteras porque se les permitió, solo Dios y ellos lo saben.

Esos son nuestros héroes de hoy, los que valientemente están luchando por devolver al país la tranquilidad que se dejó escapar, y recuperar la paz que un día tuvimos y no supimos valorar.

Cuántas veces los hemos visto auxiliando también en las tareas de rescate, durante una contingencia. Infinidad de ocasiones no hay duda; ahí están ellos, preparando alimentos, llevando despensas, cargando niños o ancianos para sacarlos de su vivienda inundada para ponerlos en lugar seguro.

Y así como ellos, hay otros elementos, mexicanos dispuestos a brindar auxilio siempre: Los bomberos, los integrantes de Protección Civil, todos aquellos grupos que ante una tragedia ahí están presentes.

De ellos, de todos ellos y de su actuación en bien de la comunidad y del país, deberíamos de hablar a los niños en el salón de clases, en los hogares. No exaltar la figura de personas indeseables o dar malos ejemplos con tantas acciones nefastas que nos denigran como mexicanos y como seres humanos.

Hablemos de lo bello que es México y que hay gente buena, trabajadora, honesta, gente que ama a su país, dispuesta a construir, no que busca su destrucción.

Hablemos de esos héroes que sin pensarlo, se juegan la vida por sus hermanos de raza, porque ellos también tienen familia y desean el bienestar de ellos. Que crezcan en un ambiente sano, seguro.

Sin pedir nada a cambio, ahí están y estarán siempre solícitos, dispuestos a ayudar.

El recuerdo para los héroes que nos dieron patria. Y a los héroes de hoy, a nuestras Fuerzas Armadas, militares y marinos, nuestra gratitud por su desempeño por devolver la paz y la tranquilidad.
Dios los bendiga y los cuide, porque México los necesita.
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