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Dan T
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19 Septiembre 2019 04:01:00
Hoy va a temblar
¿En qué se parece un sismo a un divorcio? En que si no estás preparado terminarás sin casa, sin auto y en calzones en la calle.

Hoy se cumplen dos años de la tragedia del sismo y no es por espantarte, pero va a volver a temblar. En realidad no sé si ocurrirá hoy, pero sin duda volverá a temblar y es evidente que seguimos sin aprender la lección. Cada vez que tiembla en la Ciudad de México se repiten las mismas escenas de pánico y espanto, pero no vemos que la gente ni las autoridades se capaciten por si llega a haber una emergencia de verdad. En México estamos más preocupados en comer un bolillo para el susto, que en aprender a no dejarnos llevar por el miedo. Vaya, yo mismo soy ateo siempre y cuando no esté temblando. Y ese es uno de los peores problemas que enfrentamos: que seguimos confiando más en la fe que en la ciencia.

A ver, donde tú vives: ¿estás seguro que está en condiciones de aguantar un terremoto? ¿Te lo dijo el líder del edificio o realmente lo comprobaste con un ingeniero experto en estructuras? Y si no sabemos cómo está el lugar en el que vivimos, mucho menos nos interesamos por hacer que se revise cuando hay temblores. Con que no veamos cuarteaduras, ni nos preocupamos. Que se vea bien, aunque se nos caiga en la cabeza. Y el Gobierno tampoco se salva: son unos ineptos que siguen creyendo que con hacer un simulacro cada año es más que suficiente para resolver el problema. Hasta parece que ya se les olvidó el lío que vivimos hace dos años por culpa de la supuesta solidaridad de los mexicanos: todo el mundo salió a la calle, pero en manada, sin orden, sin herramientas y, lo peor, sin un plan de trabajo establecido. Supieran o no, ahí iban todos a mover piedras. ¡Uy, qué padre, bien emotivo! ¿Pero eso servía de algo? ¡Por supuesto que no! Acuérdate que los rescatistas, los que sí saben cómo actuar, de plano tuvieron que pedir a la gente que dejara de ir, porque ni ayudaban y solo estorbaban.

Y no es que esté mal ser solidario, pero serlo a lo pendejo no solo no sirve, sino que se vuelve un riesgo para todos. A ver, tú que ya estás indignado con esta columna: ¿has tomado algún curso en serio para atender una emergencia? ¿Tienes algún tipo de herramienta especialmente comprada para remover escombros? ¿Al menos te has comprado unos guantes gruesos para ir a cargar piedras? A ver, cuéntame, cállame el hocico: ¿tú y tu familia saben qué hacer, dónde reunirse, en caso de que el lugar donde vives se derrumbe? Si contestaste que sí a alguna de estas preguntas, mis respetos y mi aplauso. Pero si a todas contestaste que no, entonces deja de hacerle al payaso y vamos a contar chistes de sismos, al fin que no te tomas en serio el asunto:

Desde el centro de prevención de desastres le escribieron al alcalde Bartolo para informarle de que había sido detectado un fuerte terremoto que se dirigía hacia su municipio. Le enviaron un correo electrónico que decía: “Se detecta movimiento telúrico de alta peligrosidad. Trepitadorio y oscilatorio de alta escala Richter. Se recomienda tomar medidas urgentes”.

Varios días después, el alcalde responde también por e-mail: “Solo para informar que se tomaron las medidas urgentes y el movimiento telúrico fue sofocado con el apoyo de la Guardia Nacional. De acuerdo con las instrucciones del señor Presidente, les dijimos ‘fúchila, guácala’ a los telúricos y estos entendieron que, por sus mamacitas, debían dejar de delinquir. Trepidatorio fue abatido por el pueblo bueno y Oscilatorio se encuentra ya en el penal local, en espera de que sea aprobada la nueva Ley de Amnistía. Por lo que se refiere a Richter, la verdad es que se nos escapó durante la persecución porque nos cayó un pinche terremoto de ¡Padre y Señor mío! En cuanto terminemos de atender a los damnificados y de reconstruir las casas dañadas, continuaremos la búsqueda del tal Richter para capturarlo”.

¡Nos vemos el domingo!
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