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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, Presidente del Comité Municipal del PRI, Presidente Municipal de Piedras Negras Administración 2018. Actualmente Subsecretaria de Coordinación Interinstitucional en Materia de Seguridad.

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29 Junio 2019 04:00:00
Humanidad Vs. Inhumanidad
En la política, como en la vida cotidiana, cuando hablamos de humanidad podemos distinguir dos clases de personas.

Aquellas que calificamos como muy humanas, cuando identificamos que son capaces de sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás, y las que calificamos como inhumanas cuando son capaces de vivir con crueldad, agresividad o indiferencia.

Por ejemplo, calificamos como muy humano al tenor español Plácido Domingo, cuando participó activamente en las labores de rescate de las víctimas del terremoto que asoló la Ciudad de México en 1985; o al tenista Rafael Nadal, cuando se sumó a las tareas de rescate y ayuda, ante las tormentas que cobraron vidas en las Islas Baleares en España.

Decimos que son muy humanos los famosos y no famosos que apoyan a grupos vulnerables a través de fundaciones, a los que trabajan como voluntarios en labores humanitarias, y los que en un impulso han muerto tratando de salvar la vida de alguien más.

Y cuando piensas en alguien inhumano, ¿quién viene a tu mente? en mi caso, el primero que aparece es Adolfo Hitler, ese que la Historia ha dado a conocer como el responsable de las peores atrocidades y barbadidades que un ser humano es capaz de realizar.

La visión humana, basada en la solidaridad, en la ayuda y preocupación por los demás, genera la posibilidades de construir una vida individual sustentada en los valores y una sociedad estructurada de manera justa, armónica y pacífica.

La visión inhumana, basada en conductas que destruyen, rebajan, denigran y contradicen, generan la devastación de la realización individual y colectiva.

A eso quiero llegar, esta semana conocimos el resultado de la visión inhumana que no solo acabó con la vida de las víctimas, sino que daña a toda la sociedad. Ustedes recordarán que en todos los medios de comunicación, apareció la imagen de un joven padre salvadoreño con su hijita de 23 meses abrazada a su espalda, ahogados y boca abajo. Esta imagen plasma la cruda realidad que enfrentan los migrantes que huyen de la miseria económica y de la violencia de sus países y resalta cómo las políticas migratorias de los gobiernos se vuelven inhumanas.

Esa fotografía que dio la vuelta al mundo en las orillas del río Bravo, es el mejor ejemplo del inmenso drama humano que se está viviendo en nuestra frontera con Estados Unidos y la más clara muestra de cómo las políticas populistas de soluciones radicales y simplistas aplicadas a la inmigración, lejos de solucionar el problema, incrementan el sufrimiento y deshumanizan la visión de las personas. Y tú… ¿qué opinas?
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