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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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01 Enero 2020 04:09:00
Impeachment: una historia locuras
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IMPEACHMENT: UNA HISTORIA DE LOCURAS
Un sabroso recuento de Simon Black (resumen mío): “En febrero de 1868, el presidente Andrew Johnson había estado en desacuerdo con el Congreso durante años. Johnson había sido vicepresidente apenas un mes cuando Abraham Lincoln fue asesinado en 1864. Johnson compartía la opinión de Lincoln de que la Confederación debía ser reintegrada rápida y suavemente en la Unión después de la Guerra Civil, sin penalizar al Sur. Pero el Congreso estaba lleno de políticos conocidos como ‘republicanos radicales’ que querían castigar al Sur. Así que Johnson vetó casi cada proyecto de ley que el Congreso le envió aprobando la reunificación. El Congreso solo tenía un aliado clave en el gabinete: el secretario de Guerra Edward Stanton. Así que el Congreso aprobó una ley que prohibió al Presidente despedir a cualquier miembro de su gabinete: algo completamente inconstitucional. Johnson vetó el proyecto de ley, pero el Congreso tenía suficientes votos para anular el veto presidencial, así que la ley se impuso. Johnson ignoró esta ley inconstitucional y despidió a Stanton de todos modos. En respuesta, el Congreso lo sometió a impeachment, con 11 artículos acusatorios. Pero siendo realistas, la destitución de Johnson era solo un intento de golpe. El Congreso tenía una agenda política y Johnson les estorbaba. Por lo que lo acusó de un montón de cargos idiotas, incluyendo el hecho de haber violado una ley inconstitucional, con el fin de neutralizarlo. Johnson fue finalmente absuelto por el Senado y terminó el resto de su mandato. Pero sentó un precedente. 

HOY
“Hoy el Congreso ha sometido a impeachment al Presidente, bajo cargos muy endebles. Hay muchos opinadores que dicen que si un Presidente puede ser acusado por esos cargos endebles, es un precedente muy peligroso. Bueno, este peligroso precedente se estableció hace más de 150 años. En el décimo cargo de sus artículos de la acusación, por ejemplo, el Congreso citó un discurso que Andrew Johnson había dado en 1866 en el que dijo: ‘Si Dios quiere, con la ayuda de ustedes voy a vetar cualquier cosa que el Congreso me mande’. De acuerdo con el Congreso esa era una ofensa digna de impeachment, y sentó el precedente de que se puede someter a juicio a cualquier persona por cualquier cosa. Así que si usted piensa que los cargos de acusación de hoy son demasiado endebles y establecen un precedente peligroso, esto no es nada nuevo. Al mismo tiempo, también hay un sinnúmero de personas que quieren que el Presidente sea expulsado de su cargo inmediatamente. Bueno, si vas a acusar a alguien y echarlo porque ‘abusa de su poder’, entonces debes aplicar el mismo criterio a todos. Los políticos siempre abusan del poder para beneficio personal. Cada vez que Barack Obama fue a un acto de campaña por su propia reelección en 2012, costó a los contribuyentes millones de dólares entre el Servicio Secreto, el Air Force One, caravana presidencial, etc. Los contribuyentes pagan la cuenta. Y cada presidente en la historia moderna ha hecho lo mismo: perdonan a sus amigos, les dan importantes puestos a sus donantes, y mienten constantemente. Pasan los costos a los contribuyentes y aprueban leyes con el único propósito de elevar sus índices de aprobación o solidificar su legado. Los presidentes lo hacen, los secretarios del gabinete lo hacen, senadores, diputados, gobernadores, alcaldes lo hacen. Es todo abuso. Terrible, terrible abuso. Pero si la gente está tan molesta como para exigir que una persona sea castigada por abuso de poder, entonces ¿por qué no tener una purga real y echar a todo el mundo (el famoso ‘¡Que se vayan todos!’)? Pero sabemos que esto es solo más pan y circo. No hay ninguna posibilidad de que algo real suceda y no sea una gran pérdida de tiempo y dinero. A pesar del tremendo crecimiento en el conocimiento en la historia de la humanidad, la sabiduría ha cambiado muy poco. Disfruta el espectáculo”.
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