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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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02 Diciembre 2018 04:00:00
Incertidumbre
Cada seis años, durante el cambio de gobierno, los mexicanos siempre abrigamos la esperanza de bienestar, de mejoría en el país, hasta se escuchaba la frase “ahora sí nos va a ir bien”. No se puede negar que siempre hubo inconformidades, críticas por una causa u otra.

Un nuevo gobierno iniciaba y todo mundo a trabajar viendo hacia adelante. No sé si sería la fe del mexicano a la que acompañaba la esperanza de un futuro mejor lo que permitió por mucho tiempo que prevaleciera la confianza en quien llegaba a gobernar.

Lo que sí es seguro es que por mucho tiempo tuvimos paz y tranquilidad en nuestro México; eso, nadie lo puede negar. Por los años de un partido político en el poder, Mario Vargas Llosa, llegó a calificar la forma de gobernar como la dictadura perfecta.

Tampoco se puede negar que en el país se construyeron instituciones que fortalecieron a nuestro México. No todo en el pasado fue malo, ni todos los que de manera absurda despotrican contra las instituciones tienen razón.

Las instituciones son nobles, lamentablemente algunas personas que ocupan cargos no siempre lo son.

A nuestras instituciones hay que darles el valor que tienen; defenderlas de aquellos que las denigran y señalar los errores que se cometen durante una encomienda.

“México cambió”. “A partir del 1 de diciembre, se acaba la corrupción”. Esas y otras frases se han escuchado provenientes del equipo ganador en las elecciones. Qué bueno que lo piensen y fuera así de sencillo. Lamentablemente no lo es. No hay que olvidar que cada seis años ha sido lo mismo, las expectativas de los ciudadanos han sido altas y la decepción, tiempo después, mayor.

México llevaba rumbo. Al haber seguridad había tranquilidad. Y al estar tranquilos, el país marchaba porque tenemos un gran país y ciudadanos que empujaron con su esfuerzo y trabajo.

¿Qué sucedió? El abuso del poder, las corruptelas, la falta de castigo ejemplar a los saqueadores que hubiera permitido recobrar la confianza en los gobernantes, llevó a este México a perder algo muy importante que se había logrado: la credibilidad.

Solo había promesas de castigar a los corruptos, promesas que no se cumplieron. ¿Cómo creer en quienes decían que “nadie por encima de la ley” y protegieron a los ladrones y corruptos, saqueadores de las arcas del pueblo?

Si bien la corrupción fue el detonante que los electores requerían para castigar de alguna manera a un partido que protegió a los corruptos, durante las elecciones pasadas, la polarización durante la campaña electoral fue excesiva por parte de López Obrador como lo fueron las promesas hechas por el candidato que resultó ganador.

Tenía que ser; no podía ser de otro modo. El pueblo estaba dolido, resentido y se valieron de las fallas de Enrique Peña Nieto, quien nada hizo para lograr castigar a gobernadores corruptos y a sus cómplices. Se va con la más baja calificación otorgada por los ciudadanos, quien dirigiera los destinos del país.

Y lo peor, que nos deja en la incertidumbre de lo que vendrá. Todos deseamos que le vaya bien al nuevo gobierno, a Andrés Manuel López Obrador, hayamos o no votado por él. Porque al gobernar bien, México irá para adelante y todos saldremos beneficiados.

Lamentablemente hay situaciones que en lo personal no me han agradado. Mis dudas estuvieron desde la campaña. Quien manda al diablo a las instituciones, no me parece del todo una buena persona. Quien no demuestra de qué ha vivido por años sin trabajar, o es un farsante o ha vivido del presupuesto ocultándolo para no pagar sus impuestos.

¿Cómo creer en alguien que repudió a los corruptos y los llama a colaborar? ¿Cómo creer en quien otorga amnistía a los delincuentes y les da fuero a algunos y apoyo a otros? ¿Cómo confiar en quien repudiaba a priístas y va a gobernar con muchos de ellos?

¿Cómo respetar a quien no respetó a nuestras Fuerzas Armadas?

Como si fuera poco, modificar la Constitución para otorgarle un nombramiento a un individuo que mostró el cobre muy pronto. No fue una expresión desafortunada la de Paco Ignacio Taibo, es el reflejo de lo que es. Está en un error si cree que al ganar un grupo político las elecciones, se les otorgó el derecho de hacer y decir lo que quieran. Si eso fuera cierto ¿para qué votar por un cambio? Y en cuestión de cultura, ésta debe ir de la mano con la educación; es parte de la formación del individuo.

Confiemos que tengamos un buen gobierno por el bien de nuestro México. Que entiendan los que llegan que las campañas terminaron; que tienen la oportunidad de hacer algo por México, no de mostrar sus resentimientos y complejos del pasado.
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