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Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
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28 Abril 2009 04:00:12
Influenza
Teníamos programado, para el domingo pasado, un acto en el monumento a Manuel Clouthier, al sur de la ciudad de México. Lo protagonizarían todos nuestros candidatos y candidatas a diputados federales del país.

Del monumento a Maquío, en Altavista, nos trasladaríamos a la sede central del Instituto Federal Electoral en Tlalpan para registrar, en el tiempo y forma legales, todas las candidaturas de Acción Nacional.

Sin embargo, en acatamiento a las medidas preventivas que ha dictado la autoridad sanitaria de México, suspendimos nuestro evento. Sólo acudieron el secretario general, Rogelio Carbajal, y el representante del PAN ante el Consejo General del IFE, Roberto Gil, para cumplir con el trámite y entregar la documentación correspondiente que acredita a todos nuestros candidatos.

El ahora afamado virus A/H1N1 tiene en suspenso toda actividad y, como es natural, también la actividad política. Nos sumamos y respaldamos las medidas que, para frenar el daño de la influenza, anunció y puso en práctica la Secretaría de Salud.

Sabemos que es un nuevo virus en el mundo y además, sin minimizar la responsabilidad del gobierno de México en hacerle frente, vemos que también se están confirmando casos en Nueva Zelanda, Israel, España, Inglaterra y con mayor frecuencia en Estados Unidos, entre otros países. Esto obliga a nuestro gobierno a actuar en congruencia con las medidas que se toman a nivel internacional.

La Organización Mundial de la Salud está atenta y evalúa, con precisión, los pasos que ha dado el gobierno de México; por lo tanto, resultan prematuros, irresponsables y simples algunos veredictos que ya empiezan a juzgar con “prontos” la labor de nuestros gobiernos. Gobiernos, por cierto, de todos los partidos. San Luis Potosí, estado de México y el Distrito Federal son las entidades más afectadas. La primera, gobernada por el PAN, la segunda por el PRI, y la tercera por el PRD.

Por ello, ante esta epidemia, intentar la pesca electoral, como ya lo pretenden algunos dirigentes y legisladores del PRI y del PRD, sencillamente es una locura.

Todas las medidas de prudencia, para mitigar los efectos de esta enfermedad, como dice la Organización Mundial de Salud, deben ser acompañadas por todos los actores sociales.

Este nuevo desafío se vence con solidaridad y compromiso mutuo, como en 1985 cuando el terremoto en la ciudad de México demostró que somos capaces de dejar atrás nuestro individualismo y que podemos caminar juntos.

En aquellos años no había un sistema democrático, algunos hablaban de fraude electoral patriótico, la televisión estaba cerrada para la oposición, la pluralidad tenía tapabocas, el endeudamiento era insostenible, teníamos un sistema económico que se cerraba al mundo, un tipo de cambio no flexible, no había autonomía del banco de México y ya se preparaba el fraude electoral en Chihuahua de 1986.

Hoy, en una sociedad abierta, libre, participativa y democrática, la solidaridad deberá volver a sacar adelante a la ciudad de México y al país de esta nueva adversidad.

Este es el momento de la solidaridad. La solidaridad vence a la calamidad, como lo dejó escrito Albert Camus en la novela que lleva precisamente el nombre de La peste, que ahora viene a mi mente. Es hora de los doctores Rieux para encabezar en este nuestro Orán mexicano a las brigadas que combaten a nuestros males. Entre ellos, principalmente, al de esta influenza porcina.

***

Conocí al doctor José Angel Códova Villalobos en la diputación federal de la pasada Legislatura, en la que presidió la Comisión de Salud, siempre servicial, atento, disciplinado y conocedor. Estoy seguro de que saldrá bien de este nuevo reto. Inteligencia y tesón, los tiene.

Presidente nacional del PAN
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