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Redacción
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02 Abril 2015 04:00:10
Insalubre
Por razones de edad, para qué negarlo, visitamos la Casa del Adulto Mayor de la delegación Álvaro Obregón de la capital de la República y en verdad que el desconcierto fue mayúsculo, porque al mismo tiempo que se intenta atender a las personas de la tercera edad, lo lacerante es que todo ocurre en un ámbito de inaceptable insalubridad y de una falta total de respeto a nuestros mayores.

Ahí converge una serie de servicios a la par con la delegación mencionada del Gobierno del Distrito Federal, ya que en el mismo espacio tiene una muy modesta oficina el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, INAPAM, cuyo eslogan afirma que es un organismo comprometido con garantizar a esos ancianos, sin eufemismo, el derecho a la salud, la educación y a una vida plena.

La realidad es en verdad lacerante, el lugar es un polígono que nos recuerda la arquitectura de la antigua cárcel porfiriana, el mal recordado, para afrenta de los que lo idearon, el Palacio Negro de
Lecumberri.

En espacio reducido, repetimos, en la más terrible insalubridad, convergen además de consultorios médicos, aulas de diferentes oficios, ventas de chucherías y un disque escritorio público, y admírense, respetados lectores y radioescuchas, salón de belleza y peluquería. No gratuita, precios módicos, pero se cobra.

Dentro de este caos, hay venta de golosinas chatarra, cafecito y toda clase de refrescos embotellados, con lo que se le invita al adulto mayor a consumir lo que más le hace daño, los brebajes pintados y azucarados.

Ello se contrapone con las clases de gimnasia, baile y otros ejercicios propios para estas personas en la última etapa de sus vidas.

Lo más grave lo describimos ahora, por la temporada estacional se lleva a cabo la aplicación de la vacuna contra la influenza, el tétanos y otros males. Es de no creerse, sin embargo es una realidad, una enfermera en esa planicie de cemento, entre polvo, basura y cabellos de los acicalados, aplica la vacuna mencionada a todos aquellos que desean prevenirse de una enfermedad que puede ser grave.

Ese es el deseo, sin embrago, tiene que enfrentarse a la insalubridad insultante. Ello no nos debe llamar la atención, la delegación ha estado a cargo del “chapulín mayor”: Leonel Luna Estrada, quien nuevamente abandona el puesto para repetir como diputado a la Asamblea Legislativa.

Los sufridos habitantes de esta demarcación, lo único que imploran es que dentro de 3 años no lo vuelvan a imponer. Bejaranista consumado, es hábil y acomodaticio. La pregunta se antoja severa: ¿no existe un PRD que pueda frenar estas afrentas, estos insultos a la ciudadanía, sobre toda la de la tercera edad?

Agradeceré sus comentarios y críticas en .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo), .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)


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