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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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27 Octubre 2019 04:08:00
José Santos Valdés
El homenaje del Senado de la República a doña Rosario Ibarra de Piedra, nacida en Saltillo, a quien se le concedió la Medalla Belisario Domínguez, tuvo amplia resonancia en los medios nacionales y locales. Para concederle tan alta condecoración, los senadores tomaron en cuenta la prolongada, aunque infructuosa, lucha de doña Rosario por conocer el paradero de su hijo, un miembro de la Liga 23 de Septiembre aprehendido por la policía y luego desaparecido.

Sin restar méritos a la señora Ibarra de Piedra, sería justo que se diera igual importancia al reconocimiento a la memoria de otro distinguido coahuilense, el profesor José Santos Valdés García, cuyos restos serán depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres del panteón de Dolores de la Ciudad de México.

Hasta ahora, quien esto escribe, solamente ha sabido de una noticia extensa y bien informada de la periodista Liliana Yáñez publicada en un diario de la Ciudad de México.

Gracias a la decisión del Consejo Consultivo, a través del Senado de la República y la Comisión de Cultura de rendir este homenaje al profesor Valdés García, serán cuatro los coahuilenses que han sido merecedores de tal honor. Ya están en la Rotonda los restos de don Miguel Ramos Arizpe, los del general Francisco L. Urquizo y los del aviador Emilio Carranza. Don Francisco I. Madero y don Venustiano Carranza reposan en el Monumento de la Revolución. Los de Manuel Acuña fueron exhumados de la Rotonda capitalina para trasladarlos a Saltillo.

Nacido en el rancho Camargo, municipio de Matamoros, Coahuila, en 1905, el profesor Valdés García desarrolló una brillante labor pedagógica, periodística y de investigación histórica. Por nombramiento presidencial se desempeñó como inspector de las escuelas rurales en la República.

Activo participante en el movimiento sindical en beneficio de los profesores, creó las escuelas nocturnas para trabajadores. Como reconocimiento a su trayectoria, en el edificio de la Secretaría de Educación Pública de la Ciudad de México hay un busto suyo en la galería dedicada a los grandes educadores.

Hombre de izquierda, el maestro Valdés García mantuvo hasta sus últimos días una posición congruente con su ideología. Defendió los derechos de tierras y aguas de organizaciones campesinas e intentó hacer de los profesores rurales promotores del mejoramiento de las comunidades. Revivía, por decirlo así, el carácter misional de los maestros preconizado por José Vasconcelos cuando fue secretario de Educación Pública.

Autor de numerosos textos sobre pedagogía, don José Santos era asiduo colaborador de diversas publicaciones, entre ellas la revista Siempre!, donde semana a semana analizaba en lúcidos artículos el acontecer nacional desde su perspectiva de hombre de ideas avanzadas. En aquellos años, Siempre! reunía a las plumas de los literatos y periodistas más brillantes, entre ellas la de don Alfonso Reyes y la de Salvador Novo.

El amor a su terruño llevó al profesor Valdés García a escribir el libro Matamoros, Ciudad Lagunera, que merece hace tiempo una segunda edición y que podría hacerse ahora como una forma de honrar a nuestro ilustre coterráneo.

Sería deseable que nuestro estado y en especial el municipio de Matamoros se unieran al homenaje que se rendirá en la capital de la República al destacado coahuilense, quien tanto hizo por la educación en el país.
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