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Edith González
Edith González
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26 Marzo 2009 03:13:26
La anhelada vida republicana
Cuando la izquierda ganó con claridad el gobierno de la ciudad de México en 1997, con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, las esperanzas de la población sobre que se realizaría un buen gobierno, eran realmente muy elevadas.

A 12 años, no se puede negar que la izquierda aglutinada en torno al Partido de la Revolución Democrática echó a andar nuevamente a una ciudad que estaba totalmente paralizada bajo la administración del PRI.

El metrobús, distribuidores viales, segundos pisos, recuperación del centro histórico, promoción de la cultura y el divertimiento, impulso a la construcción, cambios en el marco jurídico: aborto, convivencia, protección a no fumadores, pensión alimenticia, etcétera, sin lugar a la menor duda, nos han beneficiado.

Quedan muchos pendientes, seguridad, comercio en vía pública, agua, recolección de basura, democracia económica, corporativismo, transporte público, planificación urbana, corrupción, trato digno al ciudadano, burocratismo, orden en las calles, en fin, esos problemas que usted y yo vivimos a diario.

Nada sencillo es gobernar una ciudad tan compleja como la capital de la República.

Y se puede complicar todavía más si el partido político en el poder no respeta su propia institucionalidad.

Sin necesidad de críticas por parte de la oposición, el PRD, en menos de un año, ha exhibido su escaso aprecio por la democracia, por los ideales a alcanzar, por el respeto al militante, a sus simpatizantes y votantes.

Me pareció denigrante, al leer a Ricardo Alemán, enterarse de los irregulares usos electorales de René Arce y Víctor Hugo Círigo en Iztapalapa, que entre otras cosas, repartían despensas entre los posibles votantes. Ante su aparente derrota en esa demarcación, ahora manipulan a sencillos militantes para denunciar públicamente un fraude con prácticas priístas, entre ellas reparto de despensas, de los traidores a la democracia de Marcelo y Bejarano.

¡No le miento!

Qué abismal diferencia con estos políticos guarda un personaje que por instrucciones de Benito Juárez fue el primer gobernador del estado de Hidalgo. Me refiero a Juan Crisóstomo Doria González. En tan sólo ¡cuatro meses! de gestión provisional durante 1869, creó el Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios, el cual, posteriormente, sería lo que hoy conocemos como la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Organizó y operó el primer censo estatal, duplicó el número de escuelas existente, creó el Tribunal Superior del estado y convocó a elecciones. Es importante resaltar que Juan C. Doria, a fin de no causar problemas, fue omiso en lanzar su candidatura y respetó las formas y tiempos para entregar el poder en un convulsionado siglo XIX.

Tamaulipas, su estado de nacimiento, lo considera hombre ilustre y baste decir que apenas había concluido sus estudios fue nombrado secretario de Gobierno en Nuevo León, cargo que abandonó abruptamente por no estar de acuerdo con las corruptelas del gobernador Vidaurri. Además, expuso la vida al lado de Mariano Escobedo en el lastimoso proceso de la intervención francesa.

¿Cuál sería la opinión del diputado federal Juan C. Doria al enterarse de los 533 millones de pesos del erario, que la SEP ha otorgado al SNTE sin la obligación de comprobar los gastos? ¿Para ello luchó en sus escasos 30 años de vida? Ojalá nos acompañara en la formación de la anhelada vida republicana.

Un breve parpadeo: Con el fallecimiento de Vitola y del Ratón Macías un México cambiante hacia la modernidad, romántico, con grandes esperanzas en sus potencialidades, quizá muy inocente, con ídolos espontáneos de extracción popular va quedando atrás. Descansen en paz.
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