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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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28 Septiembre 2019 04:00:00
La batalla de Calderón
El investigador del Colegio de Jalisco Jaime Olveda, cuestiona en su trabajo sobre la batalla de Calderón, sucedida el 17 de enero de 1811, cómo pudieron haber muerto tan pocas personas en un combate que duró seis horas y con un ejército tan numeroso. Señala que: “El asunto es que los insurgentes no están bien armados y no entran todos a la batalla, solo pelean 14,000, el resto se queda a los lados viendo la batalla. Además, tenían 100 cañones que estaban en malas condiciones, porque casi la mitad los trajeron cargando desde San Blas y se rompieron las coruñas, lo que no permitía que la puntería estuviera afinada; así que, aunque parece de risa, la artillería no causó daños.

Lo que quiero resaltar es que es una guerra rústica, no solo ésta, sino todas las de la primera etapa de la Independencia, pues los ejércitos están armados con piedras, ésas son sus armas, como lo hacían en Europa en la Edad Media”. ¿Por qué pierden los insurgentes a pesar de la superioridad numérica? “Se decía que Allende era un soldado de carrera, pero es una idea exagerada, porque no tenía experiencia en dirigir a ejércitos tan numerosos”.

Entonces, lo que sucedió es que durante la lucha da la orden de disparar 40 cañones al mismo tiempo, pero no matan a la gente, pegan a un lado, se incendia el zacate y como el viento está en contra de los insurgentes, se corre el fuego hacia ellos. Además, cayó una granada realista que estalló en los insurgentes. Todo eso generó el caos y los más de 80,000 que estaban a los lados corren y se van”. Sin embargo, la Batalla de Calderón no fue una derrota, porque solo murieron 1,400 de un ejército de más de 80,000. “No hay aniquilamiento, el ejército huye, pero no queda vencido, a menos que partamos de la frase ‘el que corre pierde’, pero yo creo que para triunfar hay que eliminar a la contraparte y eso no sucedió. Más bien, Calleja propagó esa idea para que el pueblo creyera que la revolución ya se había acabado”. Siento la Batalla de Calderón la más importante desde cualquier punto de vista (militar, estratégico, político)”.

A partir de este combate, los insurgentes aprenden que no pueden combatir con tanta gente y los contingentes se reducen, lo que revela que “Hidalgo estaba equivocado, porque creía que el número era clave para la batalla”. Asimismo, los insurgentes comprenden la importancia de la estrategia militar y los realistas que necesitan la participación de los mismos españoles en la batalla, porque “Calleja siempre se quejó de que los españoles que vivían aquí no apoyaban ni militar ni económicamente, les dejaban toda la responsabilidad, los llama egoístas y que ven con indiferencia todo”.

Añade que posteriormente, a partir de Morelos, “se ve otra organización militar, otro modo de combatir y otra estrategia militar; nos hemos preguntado si leyeron algún manual militar tanto los insurgentes como los realistas”. (V.pág.7-B del periódico El Informador del 8 de abril de 2008).
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