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Francisco Tobías
Francisco Tobías
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05 Noviembre 2019 04:00:00
La caída del muro de Berlín y la globalización
Fue en el año 2008 cuando escribí un pequeño ensayo sobre la caída del Muro de Berlín, a manera de un recuento histórico. Lo anterior, sale a relucir, ya que fue el 9 de noviembre, pero del año de 1989, cuando derrumban el muro.

Como introducción, puedo decir que en ese periodo de la guerra fría, existía una coexistencia de dos modos distintos de producción.

La revolución rusa surge en el contexto de la primera guerra mundial, con un modelo económico y social distinto al capitalismo, en el cual no existía la propiedad privada; el Estado tenía el control de la economía y se inició la colectivización de la producción tanto agrícola como industrial.

Gracias a la Primera Guerra Mundial, y con otros antecedentes bélicos, principalmente la derrota de España en Cuba a principios del siglo XX, los Estados Unidos saltan a la palestra internacional como una potencia militar y, aunque aún no consolidado, con un sostenido crecimiento económico.

Puedo mencionar algunos resultados positivos de la Revolución Rusa que hicieron que se pusiera atención a lo que sucedía en ésta: el inicio y consolidación de la industrialización dirigida por el Estado en los planes quinquenales, el incremento en el nivel de educación; los adelantos científicos en función del bienestar social y no del mercado; una política laica humanista que privilegió el fomento de la cultura, los avances científicos, la discusión filosófica y la organización comunitaria y, por mencionar otro importante, la espectacular autonomía militar respecto a las potencias occidentales.

Por otra parte, en el contexto capitalista, al término de la guerra, surge la crisis económica de 1929, con desequilibrios económicos agudos propios de los ciclos que sufre periódicamente el sistema capitalista; es así que surge la figura de John Maynard Keynes, quien señala que, ante la incapacidad de que el mercado por sí solo provoque un equilibrio sostenido, debe ser el Estado como agente externo el que ofrezca las condiciones para una permanencia del capitalismo.

De hecho se puede pensar que el New Deal americano surge de una propuesta de conducción estatal en un sistema de mercado, para garantizar una continuidad precisamente frente a los avances socialistas en niveles de bienestar, ciencia, tecnología y armamentismo.

Mientras que en el socialismo la ciencia y la tecnología se aplicaban al proceso de producción para socializar su resultado, en el capitalismo los avances técnicos se utilizaron para modernizar los procesos de producción, con el fin de obtener una mayor productividad y competitividad, para con ello lograr una mayor ganancia en propiedad privada, esto es la acumulación de capital.

Poco más de setenta años convivieron los dos sistemas en un esquema bipolar surgido del reacomodo mundial posterior a la segunda guerra mundial, en la que tanto los Estados Unidos como la URSS se establecieron como las dos superpotencias en todos los ámbitos, sobre todo en el militar.

Si en el socialismo la ciencia se utilizaba para incrementar el bienestar de la sociedad en su conjunto, por otro lado en el capitalismo, la ciencia se aplicó para una mayor productividad cuyos aspectos operativos más significativos son: un incremento en la calidad de las mercancías, una reducción en el tiempo del proceso de producción, el incremento en el volumen producido de acuerdo al mercado, ni más ni menos; y la reducción de costos fundamentalmente en la mano de obra (lo que genera un desempleo permanente mayor o menor según sea el tiempo de los ciclos).

Creo que la caída del muro de Berlín fue un parteaguas en el contexto histórico internacional moderno. Por tal motivo, amable lector, me voy a permitir realizar una serie de publicaciones en base a ese pequeño ensayo, que en su momento realicé por amor a la historia.
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