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17 Agosto 2019 04:00:00
La caja china de Rosario
Por: Gerardo Abraham Aguado Gómez

Para nadie es un secreto que el actual Gobierno de México no está dando resultados en materia de seguridad, salud y economía, ocasionando en este último rubro inestabilidad e incertidumbre que a la postre se convierten en fuga de capitales, pero además no se ve por ningún lado la voluntad del Gobierno de comenzar a impulsar alternativas que reviertan la situación, sino que, por el contrario, pareciera que el Gobierno se siente cómodo sin mover un solo ápice que lograra cambiar el rumbo y, por ende, pareciera que el país se le escapa de las manos. Y es en este sentido que el propio Gobierno ha buscado la forma de encontrar la aprobación de los mexicanos, especialmente a través de un discurso “pegador” de austeridad y combate a la corrupción. Y es que si algo reclamamos los ciudadanos a nuestros gobiernos es la excesiva carga burocrática y uso discrecional que generan gasto y fugas económicas, respectivamente, y por ende los actos de corrupción en la vida pública.

Y es en el combate a la corrupción del Gobierno de México, específicamente en el caso de Rosario Robles, donde merece la pena detenerse a analizar paso por paso: sí hubo Estafa Maestra, y por supuesto que tendrá que pagar por ello. Sin embargo, lo que hace dudar acerca del fondo del tema son distintos factores, entre ellos su precipitado ingreso a la cárcel cuando legalmente hasta hoy no se ha demostrado nada -terrorismo procesal, leí por ahí- y la rapidez con la que avanza el caso.

Y es que el hecho de que llegaran a ser cercanos ella y él, AMLO, para luego distanciarse por el caso de Ahumada/Bejarano, generó la actual animadversión del Presidente hacia Rosario, y si a esto le suman la difícil situación y falta de resultados que enfrenta el Gobierno federal, se antoja como “ni mandado a hacer” una caja china a la medida del Gobierno. Y es que “hay que tener la aprobación de los ciudadanos, sea como sea”, no habrá faltado quien lamentablemente -en el war room del Gobierno- lo haya dicho. Todo este proceso, sin embargo, debe llevarse dejando de lado los temas personales y, mucho menos, debe usarse como cortina de humo o caja china para distraer del desastre que hasta hoy han significado las políticas económicas y en materia de seguridad de la 4T.

A Rosario Robles la vemos sola, nadie ha salido a alzar la voz o dar un posicionamiento acerca del poco legado que queda de la quizás última administración priista que vayamos a ver en mucho tiempo en nuestro país. Como si el PRI ya estuviera subordinado y resignado a la situación, lo que deja al Gobierno de Peña muy mal parado. Se entiende, por ejemplo, que Emilio Lozoya esté solo, y claro, es un prófugo que desde la “comodidad” de la distancia insiste en afirmar que no hay condiciones para que se haga justicia en México. Pero el caso de Rosario es distinto: ella no solo no se fue, sino que fue presentada ante un juez que, además, no debió aceptar el caso por ser familiar de René Bejarano, sí, el mismísimo que fue factor clave -por el escándalo de las famosas ligas- para la separación de Rosario con AMLO, y el mismo al que quizás no le falten motivos para querer ver a Rosario en prisión. 

Lo que a la distancia se alcanza a ver, y no se necesita ser experto en el tema, es que quizás el Primor (fusión de PRI con Morena) ya se haya puesto de acuerdo para utilizar el caso de la Estafa Maestra como “caja china” y desviar la atención de los principales problemas que a todos los mexicanos nos interesan: el clima de inseguridad que se vive en nuestro país, el pobre crecimiento de 0.1 % -para Ripley- y la crisis en el sector salud. ¿Le parece, estimado lector, que la situación de México es grave? Pues como dicen por ahí “del tamaño del chipote es el golpe”, y es justamente lo que a la 4T le urgía: que cayera un pez gordo. Me despido recordándoles algo: uno de los trucos fundamentales de cualquier prestidigitador es lograr desviar la atención del público mientras realiza su truco. Cuanto más hábil sea para distraer la atención del público, mejores serán las ilusiones que podrá crear el prestidigitador.

Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008; fue asesor en el Senado de la República LXIII Legislatura. Actualmente es diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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