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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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07 Julio 2019 04:04:00
La CNDH en la mira
La feroz arremetida del Gobierno de la Cuarta Transformación contra la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha vuelto nebuloso el futuro de esta institución y el de las similares de los estados.

Al responder a una recomendación de la CNDH sobre la desaparición de las estancias infantiles, en vez de argumentar los motivos por los cuales no la aceptaba, la subsecretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, la acusó de que “durante el periodo autoritario neoliberal en lugar de ser la institución que defendiera al pueblo de las atrocidades cometidas por las autoridades y sus protegidos”, se convirtió en un “instrumento de simulación para mantener la impunidad del régimen de injusticias, corrupción y privilegios”.

Lo peor vino después, cuando el propio Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, avaló la andanada de la subsecretaria Montiel, señalando que la recomendación era “una vergüenza” y que su Gobierno no la aceptaba por ser “violatoria de los derechos humanos”.

En otro flanco de la embestida, Morena y el Partido del Trabajo presentaron en el Congreso una iniciativa de ley para desaparecer a la Comisión y los organismos estatales homólogos, sustituyéndolas por una Defensoría del Pueblo con delegaciones en todo el país.

La tormenta se desata cuando en Coahuila acaba de tomar posesión el nuevo presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Hugo Morales Valdés. Y lo hace bajo la amenaza legislativa de desaparecer el organismo para crear una Defensoría del Pueblo, lo cual no es una novedad pues en algunos países, España entre ellos, al ombudsman se le conoce como Defensor del Pueblo.

A 27 años de existencia, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila enfrenta lo que podría configurar su peor crisis y extraña que no se hayan alzado más voces para defenderla de los ataques de las altas esferas del Gobierno federal.  El exombudsman de la Ciudad de México, Luis de la Barreda Solórzano, ya lo hizo: publicó en Excélsior un fundamentado artículo recordando lo que han representado las comisiones en la cultura de los derechos humanos, calificando de aberración el deseo de suprimirlas.  

Esta posición deben secundarla otras instancias, como los Congresos estatales. El de Coahuila hace apenas unos días designó al nuevo titular del organismo, por lo que con la desaparición de las comisiones quedaría en un papel muy desairado.

La situación puede tornarse más difícil aún debido al saldo negativo en el estado al revisarse el número de recomendaciones emitidas a distintas autoridades y las que se han cumplido. Según noticias aparecidas en la prensa, de 2015 al pasado mes de julio solamente 17 de las 456 recomendaciones hechas han sido atendidas, lo que representa un pobrísimo 3 por ciento.

Ante este desdén se ha revivido la vieja idea de convertir en vinculatorias las recomendaciones, es decir, volverlas ordenamientos legales cuyo incumplimiento acarrearía sanciones a los incumplidos. El desaparecido Jorge Carpizo McGregor, primer presidente de la CNDH, consideraba impracticable esto, pues decía que, al volverse obligatorio por ley cumplir las recomendaciones, cabría la posibilidad de que quienes las recibieran acudieran al amparo.  

La fuerza del ombudsman no está en la ley, sino en su fuerza moral, para que el incumplimiento de las recomendaciones resulte costoso al prestigio de la autoridad remisa. En esto, la sanción de los medios de comunicación juega un papel de primera importancia.
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