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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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16 Febrero 2020 03:49:00
La competencia en dos vías
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Conversemos hoy de la competencia en dos vías. Una como la capacidad para desarrollar una actividad y, dos, la confrontación en este caso de negocios en la economía local, regional e incluso nacional.

Usted y yo hemos sido testigos de las inversiones millonarias que se han hecho en Saltillo y en el sureste de Coahuila en general en restaurantes, tiendas de conveniencia, comercios de membresía, ferreteras y establecimientos de comida en general.
Cada nueva inversión necesita de personal con competencias desarrolladas, es decir, con la capacidad de hacer y conseguir los objetivos establecidos por el inversionista.

El capitalista aplica su dinero, dota de equipo y maquinaria un negocio y espera que el personal contratado tenga las capacidades necesarias para desarrollar la actividad económica y su inversión tenga un retorno en el plazo estipulado.

Al mismo tiempo otro inversionista hace exactamente lo mismo y abre un negocio de igual giro comercial, con recursos humanos que tienen las facultades necesarias para atender la actividad económica encargada.

En este momento se abre la competencia en dos vías, recursos humanos con las mismas habilidades a cargo de un negocio en donde se tienen los mismos productos y equipos.

¿Quién va a resultar ganador? El negocio que tenga al personal con la mejor actitud y capacitación que hará que las destrezas de cada uno lleven al negocio a una senda de éxito y reconocimiento.

Si la actitud no es la correcta y el servicio es deficiente perderá el cliente, la competencia desfavoreció al negocio que tiene al recurso humano sin la actitud y la aptitud necesaria para seguir compitiendo.

Entonces ferreteras, mueblerías, restaurantes, pastelerías, taquerías verán afectados los ingresos y serán un perdedor en la contienda comercial.
Pero viendo el caso de los restaurantes de cadena, son inversiones de millones de pesos abandonados a gerentes que en lugar de estar atentos a la atención a los clientes y al quehacer en la cocina para ver cómo están los platillos, el tiempo que se toman en elaborarlos, vemos a gerentes sentados tomando café con las vendedoras y cuando pide la cuenta no las encuentra y hay que esperar en la caja.

En el pasado venía un supervisor y al día siguiente despedía al gerente, cocineros, vendedoras porque se daba cuenta de lo que pasaba.

En las ferreteras dicen que las grandes compran mucho y obtienen precios más bajos por lo que dan más barato, en las mueblerías antes los muebles eran de madera, ahora, de aglomerado y los enseres son enormes, no caben en las casas modernas, pierden mercado por no adaptarse a él.
Las farmacias hay algunas con muchos clientes, pero solo tienen una caja abierta, si tuvieran más personal y más productos sería un buen negocio, estarían en la competencia.

Las tiendas de conveniencia me doy cuenta de que algunas cierran tal vez porque planearon de prisa; en México, por los años 50, había un comerciante que rentaba un local y vendía solo cuatro productos huevo, leche, tortillas y una canasta de pan, pero, tenía calculado todo.
Abría a las 7:00 y para las 12:00 horas ya estaba cerrado, vendía todo, sabía cuánto compraban cada uno de sus clientes, eso es ser comerciante,

Hoy en Saltillo ya no están la Ferretera del Norte, Mueblería Hinojosa, Muebles Modernos de Saltillo, Botica Universal Laredo, Zapatería Flores, Vinícola de Saltillo, Refaccionaria Manuel J. García, y una lista muy grande de negocios que ya no existen por falta de flexibilidad ante los cambios e interés en el futuro. Perdieron la competencia.


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