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Guillermo Herrera Márquez
Guillermo Herrera Márquez
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19 Octubre 2013 03:06:09
La cortina de humo Tricolor
Aunque me duela en el alma debo aceptar que la Selección Mexicana y lo ocurrido en las últimas horas refleja de manera muy clara lo que somos y hemos sido, un pueblo maravillosamente ingenuo y noble que se deja seducir por espejitos o cortinas de humo.

No es casualidad que el mismo día los diputados aprueban la Reforma Fiscal y el mismo día se inicie una campaña mediática monstruosa para ver si se quita o no a Víctor Manuel Vucetich de la Dirección Técnica Nacional y que incluso se den el lujo de anunciarlo hasta el viernes para hacerlo con bombos y platillos.

Sin importar lo burda y descarada que sea la telenovela del futbol mexicano seguimos apoyando y consumiendo un producto basura y sobrevaluado sin darnos cuenta de que simultáneamente ocurren cosas de relevancia trascendental para el país que nos van afectar mucho más allá de acudir o no a una justa mundialista.

En este país se toma con mayor seriedad ver quién será el próximo técnico nacional, en lugar de analizar los currículums de los funcionarios de gobierno que nos dirigen, se analiza con más pasión y precisión concienzuda el historial de un director técnico que el de un Presidente de la Republica.

El negocio de la Selección Nacional dista mucho de representar lo que es y ha sido este país, es una empresa rentablemente multimillonaria de dólares, pero para unos cuantos y un fiasco para el resto de las población.

En 1938 se transmitió en Estados Unidos un programa de radio llamado “La Guerra de los Mundos”, donde se tomó como base la novela de Orson Welles escrita en 1898 que hizo creer a las personas que nos invadían los marcianos, lo cual provocó un gran revuelo por lo ingenuo del público en ese entonces, sin embargo los mexicanos estamos al mismo nivel, solo que con el pequeño detalle que 75 años después.

Una precisa campaña de mercadotecnia al grado quirúrgico nos ha hecho sentir un patriotismo barato y corriente al sentir que somos más mexicanos por vestir una playera verde –la cual cambia de diseño cada 6 o 7 meses- o ver un partido de jugadores grises y mediocres en lugar de exigir cuentas al gobierno, cuestionar sus movimientos y analizar con la misma precisión su eficiencia y efectividad.

Una forma muy genuina de mostrar un patriotismo genuino sería trabajar arduamente, hacer las cosas bien y a la primera y cumplir con los compromisos que nos fijamos como ciudadanos y mexicanos, más allá de un espectáculo deportivo aún más teatral que la lucha libre.

Mientras millones de mexicanos deberán pagar más por consumir refrescos o comprar alimentos para sus mascotas, o bien existir el riesgo de que puedan desaparecer 400 mil empleos directos y 720 mil indirectos por el impuesto a la producción de carbón y emisión de dióxido de carbono el Presidente Enrique Peña Nieto, acude a la Cumbre Iberoamericana que se celebra en Panamá para decir que se siente confiado en que México logre su boleto al Mundial al vencer al complicadísimo y cuasi perfecto equipo de Nueva Zelanda.

Hoy diferentes sectores de la población se sienten defraudados por lo que ven en la cancha, sin embargo no se sienten dolidos por ver como miles de personas pierden sus trabajos, ganan salarios de risa, como millones de personas viven en la miseria y toda la riqueza de este país queda en muy contadas manos, que son los que dirigen entre otras cosas los destinos de la Selección Nacional.

Llevamos cuatro técnicos en un periodo de tres meses, lo que habla de que la guillotina se aplica sin cortapisas, sin embargo no hemos visto correr las cabezas de los ineptos patiños disfrazados de dirigentes como Justino Compean, Decio de María y Gonzales Iñarritu, quienes toman decisiones arrebatadas y desesperadas al ver como su proyecto se hunde sin explicación.

Los jugadores no han decepcionado, es su nivel real, el que siempre han mostrado solo que antes nos hicieron soñar que eran jugadores como del Monopoly con cifras estratosféricas que no valen y que ahora preocupantemente no tienen la capacidad para reaccionar, no es que no quieran.

Por favor, ya basta, ¿cuándo será el día que también nosotros como ciudadanos hagamos valer nuestra opinión, que dejemos de comprar espejitos baratos y que se hagan las cosas como deben ser?, que el futbol se haga y desenvuelva en la cancha, mientras que la política y el negocio se haga fuera de ellas.
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