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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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22 Junio 2019 04:02:00
La crisis con Ruiz Massieu
Sus apellidos dicen que debería ser una gran operadora política, pero su actuación en los cargos que ha ocupado hasta ahora dista, todavía, de alcanzar el nivel de la dinastía que representa. Primero como secretaria de Turismo, luego como secretaria de Relaciones Exteriores en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, Claudia Ruiz Massieu no logró trascender a la idea de que llegó a esas posiciones por recomendación de su tío, el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Pero en donde más quedó a deber, por el peso político de sus apellidos, es en su actuación como dirigente nacional del PRI.

Originalmente compañera de fórmula de Enrique Ochoa Reza, Claudia tenía todo a su favor para superar a la pésima dirigencia del exdirector de la CFE; en apenas un año que le tocó dirigir al viejo partido, sólo tenía que levantar la moral del priismo tras la peor derrota de su historia, tratar de sortear lo mejor posible la crisis y conducir atinadamente un proceso interno para renovar la dirigencia nacional, en condiciones que le permitieran al desgastado priismo, recuperar aunque sea un poco de lo mucho que perdió en 2018.

Casi podría decirse que a la doctora Ruiz Massieu sólo le tocaba estabilizar al paciente priista en terapia intensiva, prepararlo para salir del coma y comenzar, desde cero, sus terapias de rehabilitación. Pero hoy que la crisis le ha estallado por las rupturas y descalificaciones en su proceso interno, y nuevamente se encienden señales de alerta en los signos vitales del priismo, no faltan voces dentro de su partido que culpen a la dirigente nacional de ser la responsable de la renuncia estridente del doctor José Narro Robles por no hacer cumplir los acuerdos que ella misma hizo con los aspirantes al CEN priista, además de permitir las injerencias externas en la elección que, todavía no empieza, y ya ha sido descalificada y puesta en duda por los propios priistas.

“La crisis es suya, debería renunciar”, comentó un exdirigente nacional del PRI que ha cuestionado la validez de una elección interna porque no tendrá un padrón confiable y presenta de antemano signos de un favoritismo abierto a un candidato.



La dirigente del PRI

¿abogando por el PAN?

Mientras en las estructuras locales y nacionales se quejan de un “desapego” de la dirigente y cuestionan lo poco que visita los estados o se reúne con los liderazgos locales y con los priistas de abajo, a la lideresa del tricolor parece que se le dan más los acuerdos y las negociaciones cupulares, aunque no siempre sean en

favor de su partido.

Una historia que cuentan fuentes muy cercanas a su oficina y que corroboran con fechas y datos, señala que la dirigente del PRI realizó varios cabildeos y reuniones para empujar que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificara, en diciembre pasado, el triunfo de la fallecida panista Martha Érika Alonso en la gubernatura de Puebla.

A principios de diciembre de 2018, el día 2 o el 3, Ruiz Massieu se reunió en privado con la magistrada Janine Otálora, entonces presidenta del Tribunal, para analizar el caso, cuya resolución estaba por emitir la Sala Superior del TEPJF. Al igual que varios panistas y otros priistas de alto nivel, la dirigente nacional del PRI estaba cabildeando a favor de que se reconociera el triunfo de Martha Érika, por un acuerdo pactado con el finado Rafael Moreno Valle.

El primer encuentro entre Ruiz Massieu y Otálora se realizó en las oficinas privadas de la lideresa priista en Polanco, en la calle de Lord Byron. En esa reunión la dirigente del PRI le ofreció a la magistrada que, a cambio de su apoyo en este caso, tanto ella como otros políticos, incluso de Morena, realizarían “discretamente un intenso cabildeo” para que fuera incluida en la terna para ocupar la vacante que dejaría por esas fechas el ministro José Ramón Cossío, propuesta que sería hecha, a través de la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Dos días después, pero ahora en una residencia de la familia Ruiz Massieu en calzada de Las Águilas, Claudia y Janine sostuvieron otra reunión para estructurar la estrategia para el caso Puebla. Esa fue de escasa media hora, porque Ruiz

Massieu tuvo que salir. Después de ese encuentro, ya no volvieron a verse y solo mantuvieron comunicación por correo y WhatsApp hasta que el 9 de diciembre el TEPJF emitiera su fallo a favor de la panista Martha Érika Alonso y el voto de la magistrada Otálora fuera el decisivo.



Los encuentros con Scherer

Intentando cumplir su compromiso con Otálora para la SCJN, Ruiz Massieu se entrevistó con Julio Scherer Ibarra, la noche del 4 de enero, para abordar el tema de la terna que enviaría el Presidente al Senado.

En las oficinas particulares del consejero Jurídico de la Presidencia, en Las Lomas, éste le comentó a la dirigente del PRI que el Presidente le había pedido que fuera él quien tuviera la interlocución con los ministros y no Sánchez Cordero “porque tenía muchos intereses” en la Corte”.

Scherer le dijo a Ruiz Massieu que a pesar de que Olga Sánchez estaba impulsando a Janine Otálora para la vacante de la Corte, “la magistrada no tenía ninguna oportunidad”, menos después de su actuación en el tema de Puebla.

Apenas salió de la oficina del consejero jurídico, Claudia le comunicó a Otálora que estaba fuera de la terna, a lo que la magistrada respondió que tenía muchas presiones por parte del Ejecutivo federal para que renunciara a la presidencia del Tribunal Electoral, lo que finalmente ocurrió el 23 de enero pasado.

Unos días después, el 30 de enero, Claudia Ruiz Massieu tomaría un vuelo a Madrid donde se encontró en el Hotel Villa Magna con su tío, los expresidentes Salinas y Peña Nieto y su novia Tania Ruiz Eichelmann, para salir juntos a un viaje de varios días por la región de Andalucía.

Allá fue la última vez que comentó el tema de su operación para conseguir el triunfo del PAN en Puebla y el caso de la magistrada que se quedó sin la presidencia y sin lugar en la Corte.
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