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Isabel Arvide
Isabel Arvide
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Periodista, ha colaborado en los principales medios nacionales desde 1976. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1984, primera mujer en obtenerlo por opinión. Es conocida por sus comentarios políticos críticos, ha publicado novela, poesía erótica, crónica y entrevistas. Entre sus libros destacan, con más de diez ediciones vendidas, "La Decisión Presidencial" y "Asunto de Familia", ambos analizando la corrupta relación entre Manuel Camacho, Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio. En "La Guerra de los Espejos" narra el conflicto armado de Chiapas desde la visión de los cuarteles militares, editorial Océano, noviembre de 1998. Por el mismo sello editorial publicó, en 1999, "La Sucesión Milenaria" analizando el proceso electoral que llevaría a la derrota del PRI. Fue la efímera directora del diario Summa, de la empresa Televisa, hasta el primer día de diciembre de 1994, de donde salió por el encabezado: "Decepcionó el Gabinete". Hasta junio del 2000 escribió una columna política diaria para Ovaciones. A partir de esa fecha colabora en el diario Milenio, así como en el semanario del mismo nombre. Su columna diaria se publica en 15 periódicos de provincia. Visite www.isabelarvide.com

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16 Diciembre 2008 05:00:40
La cultura de la guerra
Vivimos una guerra.

Es decir, una situación de “excepción”.

El presidente Calderón Hinojosa viene repitiendo esto, la guerra que se gana o se pierde según algunos, la guerra que se libra cotidianamente en todos los, verdaderos, frentes de batalla. Y nadie parece escucharlo.

Tenemos más de cinco mil muertos en el año. Cifra superior a todas las bajas norteamericanas en la Guerra de Iraq.

Y sin embargo no queremos percatarnos de la gravedad de la situación.

Por eso, porque vivimos en guerra, tenemos la obligación de establecer justamente una cultura de la guerra.

Donde, en primer lugar, se advierta de la realidad de los retenes militares.

En cualquier país con menos, infinitamente menos violencia que en el nuestro, un retén militar es un asunto muy serio, es algo que obliga definitivamente a hacer un alto, es algo que a ninguna persona se le ocurriría transgredir.

No se diga en los lugares, como Líbano, donde la situación de confrontación es permanente.

Porque lo único que puede haber como respuesta a quienes no respetan el alto obligatorio que significa un retén militar son disparos. Es decir, balas, muerte.

Así es en la guerra.

Y esto es lo que nos falta de asimilar.

Entre mucho otro de lo que sucede en una guerra, que trae aparejada situaciones de excepción que no se dan en tiempos de paz.

Pero tampoco en tiempos de paz amenazan los cuarteles, matan a los militares, a los policías, a la autoridad y tiran cabezas de civiles en las calles.

¿Por qué no entendemos esto?

El primer mandatario, que es también comandante supremo de las fuerzas armadas, lo ha machacado casi en cada discurso.

En el norte del país la violencia es, ha venido siendo, todavía peor. En Chihuahua todo indica que los poderes locales, que las autoridades legales, están rebasadas.

Es la entidad que tiene el record de mayor cantidad de muertes violentas, levantones, secuestros, ejecuciones en este año.

Lo cierto es que incidentes tremendos, lamentables, tristísimos como la muerte de una mujer embarazada al transgredir un retén militar en precisamente en Chihuahua tendría, forzosamente, que crear conciencia al respecto.

Sobre todo en estas fiestas decembrinas en que tantos salen a las carreteras.

En verdad, es en serio, estamos en peligro y los soldados cumplen órdenes de guerra, respetemos todos los retenes militares como lo que son…
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